5 Consejos para Sobrevivir una Crisis Económica

En la vida hay altos y bajos. Esto aplica tanto a tus asuntos personales como a la economía global.

Siempre que estamos en la parte baja de un cliclo es importante encontrar una estrategia que nos mantenga a flote y que la mismo tiempo nos permita aprovechar la oportunidad de salir del bajón mejor que como entramos.

Así que sin importar si se trata de una crisis económica personal, o la siguiente depresión económica global, aquí tienes cinco consejos que te pueden ayudar.

1. No pongas atención a las noticias.

Si eres un consumidor habitual de noticias probablemente habrás escuchado en las últimas semanas notificias algo preocupantes sobre la situación económica global.

Lo interesante de la afirmación anterior, es que tiende a ser verdad siempre. Puede ser verdad hoy, fue verdad hace 1 año, hace 10 y hace 15. Y seguirá siendo verdad por mucho tiempo.

El problema es que los medios de comunicación presentan una visión distorsionada de la realidad. No digo que digan abiertamente mentiras (aunque no es improbable), pero siempre tratarán de darle más importancia a las noticias alarmantes.

Y al final de cuentas, ¿qué tanta influencia tienes sobre lo que sucede en los mercados europeos o las decisiones gubernamentales, etc? ¿Hay algo que puedas hacer en las próximas 24 horas que vaya a mejorar la situación? Si hay algo que puedes hacer, lo más probable es que no necesitabas leer las noticias de hoy para hacerlo.

Leer todas estas noticias negativas sólo aumentarán tu ansiedad y te desenfocarán de la cosas que verdaderamente tienen importancia.

2. Enfócate más en aumentar tus ingresos que en reducir tus gastos.

Reducir tus gastos está bien, pero tiene un límite práctico. Mientras que aumentar tus ingresos prácticamente no tiene límite.

Está bien revisar si hay algo que puedas reducir para tener un poco más de tranquilidad en tu día a día. Pero llega un momento en el que por más esfuerzo que hagas ya no podrás reducir tus gastos sin impactar seriamente tu vida. En ese momento, no tiene sentido seguir utilizando tu energía en algo que no te beneficiará más.

Redirige esas energías y recursos en aumentar tus ingresos. Aumenta tu “salida productiva” hacia la sociedad y …

3. Acepta tu Responsabilidad en la Situación

Ojo, no digo que tu tienes la culpa necesariamente. Pero si digo que la única persona que es responsable por salir adelante eres tú mismo/a.

Acepta toda la ayuda que te ofrezcan, pero no pongas tu esperanza en otras personas. No esperes que el gobierno, tus amigos, tus jefes ni nadie más se haga responsable por tu vida.

4. Ataca los problemas en la raíz

Aprovecha la oportunidad de resolver desde la raíz los problemas que te llevaron a tu situación actual. Podrías enfocarte en simplemente aliviar las urgencias, o podrías aprovechar la oportunidad para al mismo tiempo re-enfocar tus energías en hacer cambios profundos en tu vida.

Esto puede implicar desde cambiar de trabajo, negociar un aumento, iniciar un negocio o simplemente hacer un presupuesto.

5. Cultiva relaciones personales positivas

Especialmente cuando intentas solucionar problemas de raíz y hacer cambios profundos en tu vida, es esencial tener el soporte adecuado.

Si la mayoría de personas con las que te relacionas, son personas que opondrán resistencia a tus cambios, te bajarán los ánimos o simplemente no quieren/pueden apoyarte, debes buscar conscientemente esas conexiones que pueden marcar la diferencia entre lograr un cambio en un año o en cinco.

Cómo Negociar un Aumento de Sueldo

Así que quieres negociar un aumento a tu sueldo pero no sabes cómo entrarle a la situación.

A continuación te presento 9 consejos para aumentar tus posibilidades de conseguir ese aumento que buscas.

Nota que esta es una guía para cuando quieres negociar un aumento de sueldo con tu empleador actual. En los próximos días publicaré una guía específica para cuando quieres negociar un sueldo con un empleador nuevo si te estás cambiando de trabajo.

Sin maś introducción, los 9 consejos:

1. Pide un aumento porque sabes que lo mereces, no porque lo necesitas.

Una negociación de sueldo debe enfocarse en el valor que le das a la empresa. El hecho de que hayas cambiado de automóvil y ahora necesitas más dinero para pagarlo es irrelevante para el intercambio de valor que sucede con tu trabajo. Si te endeudaste de más y ahora necesitas más dinero para pagar tus deudas también es irrelevante para tu empleador. Él no te paga para que puedas pagar tus deudas.

De la misma forma, no permitas que la negociación se vuelva sobre si lo necesitas o no. Para tu empleador es irrelevante para qué quieres tu aumento, lo importante es que si vas solicitar un aumento debe haber un aumento en el valor que tu empleador percibe que estás generando.

2. Recuerda que estás negociando el valor de tu trabajo, no tu valor como persona.

Para muchas personas su salario tiene una gran importancia en su identidad como persona. Esto es sumamente problemático. Es cierto que tu trabajo es una forma de expresión al final de cuentas, y seguramente le pones mucho empeño, pero esto no significa que si no te dan un aumento, valgas menos. Hay muchas razones por las que puede ser que no te ofrezcan un aumento, que no tienen nada que ver con tu valor intrínseco.

3. No compares tu sueldo con el de tus compañeros de trabajos.

Esto es una extensión de las primeras reglas. La peor razón para justificar un aumento es “porque a Fulano le pagan más”. Eso también es irrelevante. Enfócate en el valor de tu trabajo para la empresa. Si llevas la negociación por este rumbo, fácilmente te pueden decir “¡Pues a Mengano le pagamos menos!”.

4. Entra a la negociación con un rango.

Ahora, en consejos más prácticos, lo primero que debes hacer es establecer un porcentaje o monto al que te gustaría que te aumenten. Por ejemplo, 20%.

En base a este porcentaje desarrolla un rango donde el límite inferior es lo menos que estarías dispuesto/a a aceptar, por ejemplo, 15%. Y el límite superior es un aumento que consideres que es posible obtener. Por simplicidad podrías aumentar lo mismo que restaste para el límite inferior, en este caso, como restaste 5% para tu límite inferior, podrías sumar 5% y tu límite superior es 25%.

Este rango es lo que da lugar a la verdadera negociación.

5. Lleva un registro de tus logros y aportes a la empresa.

Recuerda que tu negociación es sobre el valor que aportas. Es posible que la persona con quien negocies necesite un pequeño recordatorio de las mejores cosas que has aportado a la empresa, por eso es importante que lleves algún tipo de registro de proyectos terminados, clientes adquiridos o cualquier otra instancia en la que tú sepas que tu trabajo haya sido importante para la empresa.

También ten presente todas los aportes “extras” que haces a la empresa fuera de la descripción de tu puesto. Tal vez eres a quien todos tus compañeros hacen preguntas técnicas y les ayudas con su trabajo, eso se llama liderazgo. O tal vez has hecho propuestas de mejoras al ambiente laboral que han beneficiado a otros, etc.

6. Deja que sea tu empleador el que haga la primera oferta.

Una vez en la negociación, debes mencionar que quieres discutir tu sueldo, pero evita a toda costa decir cuál quieres que sea tu aumento. Esta es una vieja regla de todo negociador, el primero que revela sus cartas tiene menos poder en la negociación.

Lleva la conversación por el camino de cuál es el valor que tu empleador le da a tu trabajo. Puedes preguntar abiertamente con quien estés negociando: “¿Para usted cuál es el valor que tiene mi trabajo?” Trata de mencionar algunas de las cosas de tu lista del punto anterior y pregunta con honestidad y de forma natural a tu jefe, cuánto valora esos aportes.

Si te presiona para que tu des un número primero y realmente no va a avanzar la negociación si no lo haces, haz esto: di un número ridículamente alto. Di algo que se note que es una broma pero que sea un gran número. Di algo como, 5 millones de dólares. Luego, di de forma casual el límite superior de tu rango, y luego insiste en que sea la otra persona la que te hable de cuánto valora tu trabajo.

Esta técnica se llama “anclar” la negociación. Lo más probable es que tu jefe, al igual que tú, también tenga un rango al que estaría dispuesto a aumentarte. El valor alto que dijiste al principio hace su mente se enfoque más en los valores superiores de su rango.

7. Busca el momento oportuno para negociar.

Por ejemplo, si sabes que la empresa acaba de perder a uno de los clientes más grandes que tiene, probablemente sea un mal momento para negociar un aumento.

Por otro lado, si sabes que la empresa acaba de adquirir un gran cliente, o está comenzando a crecer sustancialmente, probablemente sea un buen momento para negociar un aumento. Si acaba de terminar un negocio o proyecto importante para la empresa, y tu fuiste parte importante de dicho proyecto, es el momento perfecto para negociar un aumento.

Debes ponerte siempre en los pies de la otra persona y tratar de ver el entorno como ella lo ve.

8. Se abierto a la posibilidad de recibir el aumento en beneficios y no en dinero.

Las empresas, como las personas, pueden tener problemas financieros temporales. Puede ser que tu empleador sí quiere darte un aumento pero sinceramente no están en la capacidad financiera para dartelo (todavía). O puede ser que a ti mismo/a te interesarían más otros beneficios en lugar de sólo el aumento monetario.

Por ejemplo, podrías negociar cambios en tu horario de trabajo, beneficios de salud, seguros, etc.

9. Prepárate para abandonar la negociación.

En cualquier negociación a la que entres debes estar dispuesto/a a la posibilidad de que no haya trato. Siempre, siempre, siempre es una opción que debes estar preparado/a a aceptar.

La forma más común de crear esta salida, es tener otra opción de empleo con un salario como el que quieres. Esto, por supuesto, implica que antes de entrar a la negociación de aumento de sueldo buscaste otro empleo y ya tienes una oferta a la vista (mañana hablaremos sobre cómo negociar esa otra oferta).

Algo que quisiera mencionar es que buscar otro empleo no es algo malo. Parece algo evidente, pero muchas personas sienten como si estuvieran traicionando a la empresa por buscar otro empleo. O creen que es una manipulación presionar la negociación con una alternativa. Pero la verdad es que eso no tiene absolutamente nada de malo o inmoral o antiético. En todo caso es lo más lógico y racional. Todas las negociaciones, a todo nivel, se ven beneficiadas al tener alternativas. Incluso tu empleador, cuando te contrató, no fuiste la única persona a la que evaluó. Tenía otras opciones y eso lo hace tener su cuota de poder en la negociación. Es algo natural.

Por supuesto, no es fácil siempre tener una oferta alternativa de empleo para negociar un aumento. En ese caso la salida puede ser que acuerdes con tu empleador que no recibirás el aumento ahora pero que revisitarás el tema en un mes.

Consejos Extras

Para terminar, un par de consejos extras que pueden beneficiarte no sólo en una negociación de aumento de sueldo, sino en cualquier negociación:

1. Aprende a leer a las personas. Esto es una combinación de hacer las preguntas correctas y sabes escuchar. Habla bastante con tu jefe para saber cuáles son los valores que espera que muestres en tu trabajo (idealmente éstos están alineados con tus propios valores) y entonces enfócate en mostrar tu valor de esa forma. Recuerda que todos los humanos tenemos motivaciones emocionales y no siempre somos 100% racionales.

2. Practica. Consigue dos o tres amigos/familiares con quienes puedas practicar tu negociación. Pídeles que hagan las veces de tu jefe y siéntate con ellos a negociar como lo harías con tu jefe. Incluso es bueno, si es posible, que te filmes hablando para afinar los detalles como tu postura, la confianza con la que hablas, etc.

¿Cuál ha sido tu experiencia?

¿Has tenido alguna experiencia positiva negociando un aumento? ¿O lo has intentado y no ha funcionado muy bien? ¿Qué otros consejos tienes para alguien que quiera negociar?

¡Comparte tus experiencias en los comentarios!

¿Cuáles deben ser los porcentajes en mi presupuesto?

Una de las preguntas que recibo ocasionalmente de los lectores es:

¿Podrías por favor indicarme cuáles son los porcentajes correctos que debería asignar a cada categoría de mi presupuesto?

Después de analizarlo detenidamente por unos días llegué a los…

Porcentajes Absolutamente Correctos para tu Presupuesto, Garantizado

Sin mayor introducción, los porcentajes son:

50% – Ahorro
20% – Entretenimiento
5% – Gastos Básicos (Energía, Teléfono, Agua, Gas, etc)
5% – Educación de tus Hijos
25% – Pago de tus Tarjetas de Crédito
35% – Pago de mis Tarjetas de Crédito (gracias!)

Esta es la forma correcta de hacerlo. Cualquier cosa diferente, está MAL.

Bien, ahora en serio…

Mientras ibas leyendo los porcentajes de arriba probablemente ibas pensando en lo ridículo que suena gastar 5% en tus gastos básicos y 35% en mis tarjetas de crédito. Si eres observador/a incluso pensaste “esto suma 140%!”.

Si no lo notaste antes, acabas de subir a verificar la suma.

Pero la pregunta importante es: ¿cómo supiste que los porcentajes eran un chiste?

En realidad, es posible que haya alguien que sí quiera tener estos porcentajes de gastos (aunque sin la parte de mis tarjetas de crédito… talvez). Imagina alguien que aún vive con sus padres, no tiene mayores responsabilidades y trabaja sólo para si mismo/a. No es tan descabellado pensar que gaste 20% de sus ingresos en diversión y esté ahorrando un poco para sus futuros hijos.

La idea es que los porcentajes que funcionan para ti pueden ser inútiles para alguien más. Para encontrar los que tienen sentido para tu situación particular debes dar un paso atrás y ver desde una perspectiva más ámplia. Debes pensar en más que simplemente ¿cómo distribuyo mi dinero? Tu finanzas deben estar en concordancia con el resto de tu vida.

Esto puede ser más difícil que simplemente usar los porcentajes que alguien más usa, pero seguramente sabes que no soy partidario de buscar una solución rápida.

Para tomar una decisión desde una perspectiva más ámplia debes mezclar estos dos ingredientes:

  • Tus Metas
  • Experimentación

Tus Metas

Esto es bastante intuitivo. Una persona que está en su primer empleo, se acaba de graduar de la Universidad, no tiene hijos y quiere iniciar un negocio, ve la vida de forma muy diferente que alguien que tiene una familia con 3 hijos y está buscando un ascenso en su empleo.

Las cosas que valora cada persona son diferentes. La importancia que recibe cada valor con respecto a otros valores es diferente, y por ende, las metas que establece cada uno son diferentes.

Por esto es crucial que antes de pensar en porcentajes para tu presupuesto, primero tengas claras tus metas a corto y mediano plazo, porque de ellas se derivan las cosas en las que vas a gastar e invertir tus recursos, incluyendo obviamente, tu dinero.

Si tus metas no están claras, terminarás gastando en cualquier cosa que se te ponga en frente. O quizás en cosas que valoras simplemente por condicionamiento social y no por elección consciente. O probablamente un día gastes en algo impulsivamente, sólo para sentirte culpable unos días después cuando lo analizas pensando en el futuro.

Esta es percisamente una de las razones por las que insisto en que no debes ahorrar para “el futuro”. Incluso metas de más de 3-5 años no son muy útiles para tomar decisiones como cuánto y para qué ahorrar, o los porcentajes de gastos de tu presupuesto.

Y no quiero decir que no deberías tener metas a largo plazo. Simplemente, las metas a largo plazo son motivadores generales que debes descomponer en metas más pequeñas y manejables. Un general del ejército puede tener la meta de “ganar la guerra” pero eso no le ayuda a tomar las decisiones del frente de batalla.

Una vez que tienes una serie de metas claras para, digamos, uno o dos años, debes descomponerlas en sub-metas mensuales. De nuevo no sólo me refiero a metas de dinero. Puede ser que se trate de proyectos que aparentemente no tienen nada que ver con tus finanzas, pero la claridad que obtendrás al especificar tus metas impactará por completo la forma en que tomas decisiones, incluyendo las de tus gastos.

Experimentación

El segundo ingrediente para establecer tus porcentajes de gastos es atreverte a experimentar y equicovarte.

Planificar es una tarea esencial para lograr tus metas. Pero ninguna cantidad de planificación por adelantado te preparará por completo para la realidad. Una vez que comiences a implementar tus planes debes adoptar cierta flexibilidad para poder sobreponerte a los imprevistos.

En términos prácticos, hablando de porcentajes en tu presupuesto, esto significa que escojas cualquier porcentaje para tus categorías de gastos. No tienen que ser perfectos, basta con que sean suficientemente buenos. Pero debes asegurarte de evaluar (al final del mes, por ejemplo) cuáles fueron tus resultados en términos de tus metas y hacer los ajustes necesarios.

Dudo mucho que cometas algún error catastrófico que desencadene la tercera guerra mundial. Te equivocarás y sobrevivirás y el presupuesto del siguiente més será diferente. Esas son las cosas que son variables. Lo permanente son tus metas y lo que logres aprender de tus equivocaciones.

Déjame repetir esto para que quede claro: está bien equivocarse. Desafortunadamente la sociedad le ha dado una muy mala fama a las equivocaciones y la mayor parte del tiempo vivimos con temor a equivocarnos. Sin embargo, las equivocaciones son la fuente más efectiva de aprendizaje.

Ahora comparte en los comentarios ¿cómo has establecido tus propios porcentajes para tu presupuesto? ¿cuáles son los gastos más difíciles de estimar? ¿y cuáles son los más difíciles de cumplir?

La Cuesta de Enero (revisitada)

Hace un año escribí un artículo llamado La Cuesta de Enero.

Por si no lo has leído, resumo la idea principal del artículo: la causa raíz (y por lo tanto la solución) a los problemas fiancieros típicos de enero no está en enero. Sino en junio o septiembre del año anterior. La premisa es que cualquier acción de emergencia que tomes en enero para lograr sobrevivir la famosa cuesta, no es una solución a largo plazo ni definitiva.

Compartí en ese momento un par de artículos sobre una mejor forma de ponerse metas anuales que los tradicionales “propósitos” de año nuevo. Y traté de motivarte para que comenzaras en ese enero a prepararte y mejorar sustancialmente tus hábitos para este enero.

Así que ahora te pregunto ¿cómo te fue? ¿dieron resultados tus esfuerzos? ¿qué cosas experimentaste durante el año? ¿qué has aprendido sobre ti msmo/a que te haya puesto un paso adelante de como estabas hace un año?

El propósito de hacer estas preguntas es darle una mirada honesta a tu vida. Y no se trata de sentirse mal sobre las cosas que no salieron como pensabas (la segunda mitad de este artículo es un ejemplo personal de esto), sino de sacar conclusiones que te ayuden a cumplir tus verdaderos deseos. Míralo de la forma en que apunta la filosofía del Tao Te Ching:

“Conocer a otros es ser inteligente, conocerse a uno mismo es verdadera sabiduría; dominar a otros es fuerza, dominarse uno mismo es verdadero poder”.

Conocerse a uno mismo comienza con ser 100% honesto con uno mismo.

Así que me gustaría que abajo en los comentarios compartas cómo te fue desde hace un año atrás. Cuáles fueron tus principales logros y tus principales retos y qué cosas aprendiste de ti mismo/a que te han ayudado en cualquier aspecto de tu vida.

Mi deuda es 25.5 veces más que mi sueldo

Pepe dejó el siguiente comentario en otro artículo:

Hola, he leído tu articulo y me parece muy bueno, pero creo que lo mio es mucho mas grave, tengo deudas que superan en extremo mis ingresos. Esto lo he manejado siempre haciendo compras de deuda y actualmente tengo 7 tarjetas de crédito, todas al limite, 2 de ellas las utilizo para cubrir el pago de las otras, pero el punto es que ya casi he llegado al limite de crédito de estas 2 tarjetas y no tengo como pagar.

Mi deuda es 25.5 veces más que mi sueldo, entonces no se que podría hacer, ¿cuál es tu consejo? Yo había pensado dejar de pagar algunas deudas y seguir pagando otras y hacer siempre lo mismo con algunas entidades de mes en mes intercaladamente.

O la otra solución pero creo que aun más costosa sería pagar solo a 1 o 2 entidades y terminar con ellas y luego pagar las otras. Pero esto me traería muchos problemas, como registro en INFOCORP (entidad que se encarga de registrar a clientes morosos, yo les digo LOS CHISMOSOS).

Espero me puedas ayudar y dar un buen consejo.

¿Qué le dirías a Pepe? ¿Has estado en una situación similar? Si has estado en una situación similar, ¿cómo te sentiste y qué hiciste (o estás haciendo) para salir ella?

¡Comenta!

¿Por Dónde Empiezo a Mejorar mis Finanzas?

Una de las preguntas frecuentes que recibo de lectores que están empezando el viaje hacia unas finanzas sanas es: “¿por dónde empiezo? Mis finanzas están tan desordenadas que ni siquiera se por dónde empezar!

Esto es natural. Nuestras finanzas están enlazadas fuertemente con el resto de nuestra vida, por lo que los problemas financieros pueden convertirse fácilmente en un un problema abrumador.

En este artículo, vamos a explorar este problema. Veremos cuál es la forma en que la mayoría de personas reacciona ante esta situación, por qué lo hace, por qué no funciona y cuál sería una mejor alternativa para salir del gatuperio.

La Reacción Natural

La mayoría de personas se da cuenta de que tiene problemas financieros cuando:

  • Tiene una sensación de que el dinero “se fuga”. Se va y no deja dicho a dónde
  • Las deudas comienzan a caminar más rápido que sus dueños. Les van pisando los talones.

Cuando esto sucede, se disparan los detectores internos de peligro y entramos en modo de emergencia.

Por lo tanto, la reacción natural es enfocarse con toda la energía posible en gastar menos y pagar las deudas. Enfocarnos en reducir gastos y/o pagar las deudas tiene el potencial de eliminar —al menos temporalmente— las presiones financieras más urgentes.

Desde un punto de vista puramente financiero, la reducción de gastos y el pago de deudas son las opciones inteligentes. Pero debemos recordar que estamos hablando de finanzas personales.

Somos humanos, por lo tanto hay que ver más allá del simple problema matemático.

Enfocarse sólo en estas áreas puede producir resultados en el corto plazo pero es difícil mantener la motivación por mucho tiempo.

Quizás comiences a pagar un poco más a las deudas hasta que te vuelves a sentir fuera de peligro inminente, y no llegas a comprometerte a hacer cambios profundos en tus finanzas. O haces algunos recortes en tus gastos pero en cuanto vuelves a tener oportunidad repites los mismos patrones de conducta.

Así, tus deudas vuelven a acumularse, tus gastos vuelven a crecer sin control y vuelves al punto de inicio. Repites el ciclo. Y nunca tus finanzas parecen estar bien.

¿Por qué escogemos este camino?

Concentrarse en las soluciones que tienen sentido desde un punto de vista financiero no necesariamente es lo mejor. Además del factor matemático de que estás gastando más de lo que ganas, existen factores emocionales y mentales que son la raíz del problema.

La mayoría de personas ya sabe esto, pero sigue enfocándose en las soluciones transitorias porque están condicionadas a pensar que esas son las acciones “inteligentes”. Si le preguntas a cualquier persona ¿qué deberías hacer en una situación así?, lo que sugerirá es que gastes menos o que pagues tus deudas (duh!). Esta influencia puede ser tan grande que puede provocarte sentimientos de culpa si no lo haces.

Además, es una forma de falso logro.

Te esfuerzas por gastar menos y pagar las deudas. El estar en una situación así se vuelve parte de tu identidad. Te identificas con personas en situaciones similares, hablan de sus problemas, se quejan juntos de los factores externos que no pueden controlar, etc.

Y no quiero decir que esté mal comentar la situación con otras personas o buscar soluciones juntos. El problema es cuando simplemente se habla de la situación y nunca se llega a actuar para corregirla.

El Inicio de un Camino Diferente

Si ya sabes que esta forma de actuar no te ha llevado a solucionar los problemas, déjame sugerirte un enfoque ligeramente diferente.

El primer paso, si tienes problemas financieros, es trabajar en algo que te gusta.

No empieces por hacer un plan detallado sobre cómo pagarás tus deudas, ni dediques tu tiempo libre a buscar todos los descuentos que puedas para reducir tus gastos un poco.

Lo que quiero decir es que toda tu energía extra, que normalmente enfocarías en pagar más a tus deudas o reducir tus gastos, la enfoques en asegurarte de que estás trabajando en algo que no sólo te da ingresos sino que te da alguna satisfacción.

¿Significa eso que deberías dejar de pagar tus deudas y correr a renunciar a tu empleo de inmediato?

No necesariamente. Si quieres renunciar a tu empleo (ya sea para trabajar por tu cuenta, o conseguir uno diferente), por supuesto hazlo, hay muchas razones para hacerlo. Pero no todos tienen la misma tolerancia hacia este tipo de riesgo.

Si no eres del tipo de persona que haría algo así, al menos enfócate en incorporar gradualmente alguna actividad satisfactoria y productiva en tu vida. Lo más común es tratar de convertir un pasatiempo en negocio, ofrecer consultorías profesionales sobre tus áreas de experiencia, explotar tu conocimiento a través de un sitio Web, etc.

Comenzar por hacer un trabajo que te cause satisfacción te proveerá de una motivación totalmente diferente a la que te podría proveer el simple hecho de pagar X deuda, pero seguir en la misma rutina de siempre. O reducir en Y categoría de gastos sin que haya un beneficio más allá que el de haber ahorrado en Y categoría de gastos.

Hacer un trabajo que te cause satisfacción te dará también una sensación de equilibrio desde la que es más fácil tomar decisiones en otras áreas. ¿Qué crees que sería más fácil: reducir gastos teniendo el objetivo claro de potenciar tu nueva carrera o reducir gastos para seguir haciendo lo mismo de siempre?

Hacer un cambio de esta naturaleza es difícil. Precisamente por eso, creo que debería ser lo primero en lo que te enfocas.

Muchas personas consideran que un cambio de empleo o carrera está en algún punto del camino hacia una mejora de su vida y sus finanzas; pero lo dejan siempre para después. Después de pagar las deudas, después de ahorrar X cantidad, después de estudiar una maestría, después de comprar un automóvil, etc.

Siendo una de los cambios más difíciles de hacer, es uno de los cambios con mayor potencial de satisfacción y rentabilidad. Por lo que mi propuesta es que, en lugar de posponerlo indefinidamente, enfrentes el problema de frente, lo más pronto posible.

Una vez que estás trabajando en algo que te causa satisfacción real (o al menos, estás tomando acciones concretas para lograrlo), ¿en qué deberías enfocarte?

El segundo paso es ahorrar.

Así es, todavía no te enfocas en una estrategia para pagar tus deudas, o usas tu tiempo en reducir hasta el último centavo tus gastos. Si en el camino pudiste hacer algo extra al respecto, genial, pero no es tu enfoque principal.

Las razones por la que es tan importante comenzar a ahorrar son:

  • Si has acumulado deudas porque has tenido imprevistos o emergencias, lo que menos quieres ahora es que se presente una nueva emergencia y tengas que cavar una agujero aún más grande.
  • Establecer metas de ahorro y lograrlas es una actividad que va mucho más allá de simplemente guardar dinero. Para mucho es un ejercicio de voluntad, estrategia y mucho esfuerzo. Desarrollar el hábito de ahorrar (qué básicamente es el hábito de posponer una gratificación) es fundamental para cualquier otra área de la vida.

Y recuerda no ahorrar para “el futuro”.

En Resumen

  1. Encuentra trabajo que te cause satisfacción y no sólo que te pague. No importa si no es algo a tiempo completo todavía. Lo importante es empezar.
  2. Desarrolla el hábito de ahorrar para metas específicas. Prépárate para que en caso de emergencias no tengas que recurrir —de nuevo— a las deudas.
  3. Incorpora estrategias más complejas para pagar tus deudas, invertir, desarrollar negocios, etc.
  4. Cuando tengas tiempo averigua qué significa la palabra gatuperio. Yo la conocí hasta hoy. 🙂

La Cuesta de Enero

Ojalá alguien me pagara $1 por cada artículo inútil que se escribe sobre la “cuesta de enero”. Sería millonario. 🙂

¿A qué me refiero con inútil? Apostaría a que no encuentras un artículo sobre la “cuesta de enero” que no vaya algo como “10 tips para sobrevivir la cuesta de enero”. En otras palabras, cómo solucionar superficialmente el problema (exclusivamente durante el mes de enero) en lugar de prevenirlo en primer lugar.

(Por cierto, un día de estos publicaré un artículo explicando por qué cada vez que leo un artículo con “tips”, muero un poco.)

Atacar la raíz del problema es lo más lógico que hay, todos lo sabemos. No sólo quienes escribimos de finanzas sino cualquier persona que tenga finanzas, sabe que lo mejor sería estar preparados. Pero no lo estamos, y ése es el punto.

La mayor parte de contenido de finanzas personales (y acepto que en el pasado he caído en esta trampa) es simplemente repetir una y otra vez que “gastes menos de lo que ganas” o “que las deudas son el demonio”, etc. Pero ya sabemos que eso no ayuda mucho, ¿cierto?

Puedes leer 1,000 artículos que digan que tienes que gastar menos de lo que ganas y eso no va hacer que gastes menos de lo que ganes. A menos que estés preparado psicológicamente preparado/a para hacer un cambio interno. Luego, ese cambio interno se verá reflejado en tus condiciones externas.

¿Cuál enero?

Si estás en problemas financieros en este enero por los gastos de fin de año, primero, debes aceptar que la razón estuvo en diciembre, o quizás en noviembre o agosto del año pasado.

Definitivamente deberás hacer algunos esfuerzos extras este mes. Recortarás gastos con urgencia para lograr llegar a fin de mes. Talvez te endeudes un poco más para cubrir los gastos. Harás lo que has hecho en otros años y de una u otra forma llegarás a fin de mes con un poco más de frustración.

Luego, es donde está el verdadero reto.

Este artículo no se trata de cómo superar la cuesta de este enero. Este artículo se trata de cómo evitar la cuesta de enero del próximo año.

Una de las razones por las que la mayoría de personas no cumple sus Propósitos de Año Nuevo es que sólo piensa en ellos durante unas semanas al principio del año. Pero, ¿alguna vez has estado pensando en tus propósitos en junio?

En los momentos cruciales, en el día a día, cuando la magia del año nuevo se ha desvanecido tenemos cosas más urgentes (no necesariamente importantes) en qué pensar, y los propósitos se quedan en eso, propósitos. Buenas intenciones y nada más.

Jerónimo Sánchez, El Gachupas, escribió un artículo sobre esto que deberías leer hoy mismo: Los propósitos no son objetivos. Otra recomendación es este artículo de Johnny B. Truant: Resolutions suck. Try Anarchy.

Regresando el tema de la cuesta de enero, el problema es básicamente el mismo. En junio, no estás preparándote en los gastos que harás en enero. Y de nuevo, el problema no es que no sepas que deberías hacerlo.

El problema es que, aunque lo sepas, no encuentras una forma de tomar acción. Como dije antes, esto es algo psicológico.

Y esto no es algo de lo que hay que sentir culpa o avergonzarse. Es una cuestión de perspectiva y no de conocimiento. Lo que hace falta es fomentar hábitos y habilidades fundamentales que te permitirán tomar acciones preventivas en el momento adecuado y no vivir tu vida reaccionando a las situaciones, tomando acciones correctivas todo el tiempo.

Y de nuevo, leer 1,000 artículos en junio sobre por qué deberías estar preparándote para enero, no lograrán el cambio.

12 Meses para Prepararte

Como estamos hablando de la cuesta de enero del próximo año, tiene una docena de meses para prepararte. ¿Es eso algo bueno o algo malo?

Desde algunos puntos de vista esto puede ser algo malo:

  • Durante todo este tiempo probablemente pierdas la motivación para prepararte
  • Durante todo este tiempo probablemente surjan cosas más urgentes de las cuales preocuparse
  • Puede ser que te esfuerces por 12 meses y de todas formas el próximo enero tengas problemas financieros

Definitivamente ese punto de vista no es muy útil. Así que cordialmente te invito a que tomes ese punto de vista, lo dejes caer en la taza del inodoro (cuidado te salpica) y lo dejes ir. Incluso puedes sonreír maliciosamente cuando lo veas dar vueltas hacia la oscuridad del caño.

Ahora que dejaste espacio libre para un nuevo punto de vista (algo que los que saben llaman “tener una mente abierta”) te propongo esta nueva forma de verlo:

  • Durante todo este tiempo podrás experimentar estrategias y tácticas para mejorar poco a poco tus finanzas, no todos somos iguales así que se vale probar de todo
  • Durante todo este tiempo podrás refinar poco a poco tus prioridades para mejorar tu vida, no sólo financieramente, sino en todas las áreas que te importan
  • Los 12 meses van a pasar de cualquier forma, y tu tienes la posibilidad de escoger cómo saldrás al final del año, incluso cuando aún tengas problemas financieros el próximo enero, habrás aprendido mucho (mucho!) sobre ti mismo

Claro, habrán momentos en los que pierdas la esperanza del proceso, especialmente porque aún no hay resultados visibles (al menos en términos de dinero).

Pero esta preparación es como construir una casa. Cuando van unas semanas de construcción no te frustras porque aún no esta hecho el techo. Dicen por ahí, que primero hay que hacer las paredes.

Y antes, los cimientos.

Trabajando Juntos

Así que además de burlarme un poco de lo inútiles que son todos los artículos sobre la Cuesta de Enero (a excepción de este, claro) este artículo sirve como compromiso.

El año pasado publiqué mis metas del año. Cumplí a medias, pero eso no es lo importante para ti. Si vienes a este blog regularmente asumo que lo que te importan son tus metas, no las mías. Y aunque las mías tienen que ver con las tuyas, mejor las cumplo y no pierdo (tu) tiempo escribiendo sobre ellas. 😉

Lo que sí diré, sin embargo, es que este año la meta implícita del Economía Personal será prepararte para la cuesta de enero 2012.

Y si te comprometes y trabajas con esfuerzo, ese enfoque hará una diferencia.

Lo mejor que puedes hacer en este momento es, si no lo haz hecho, suscribirte al boletín. Uno de los nuevos extras que recibirás al suscribirte es una serie de artículos (un mini-curso podría decirse) basados en el libro Los 7 Hábitos de la Gente Altamente Efectiva.

Quienes ya son suscriptores comenzaron a recibir este contenido desde hace varias semanas. Pero gracias a los avances tecnológicos de última generación obtenidos a través de la colaboración científica entre países desarrollados y entes alienígenas, en cuanto te suscribas comenzarás a recibir los artículos, desde el primero, ¡automágicamente!

Esta serie de artículos, es parte de los cimientos de los que hablamos antes. Probablemente no verás que ahorras $100 extras cada mes como resultado de leerlos. Sin embargo, si aplicas lo que aprendas y usas los ejercicios, comenzarás a cambiar creencias y hábitos fundamentales que te llevarán a ahorrar cualquier cantidad de dinero que tú elijas.

Tengo más planes específicos para este año, pero he descubierto que compartirlos no tiene un gran impacto en mi desempeño para lograrlos. De hecho, creo que puede ser contraproducente. Hablaré sobre eso más adelante.

Por ahora, espero que le saques el jugo este nuevo año. Día a día.

Cómo dar a tus Niños la Educación Financiera que Hubieras Querido Tener

En 1972, Walter Mischel, un prominente psicólogo en la Universidad de Stanford llevó a cabo un experimento peculiar que involucró a niños y malvaviscos.

A varios niños (entre 4 y 6 años) se les dio un malvavisco. Se les dijo que podían comérselo, pero si resistían las ganas de hacerlo por 15 minutos, recibirían un malvavisco más.

El objetivo del experimento era determinar la edad en que los niños desarrollan la habilidad de posponer una gratificación. En otras palabras, cuándo se aprende a darle más peso al beneficio a largo plazo sobre el placer inmediato.

¿El resultado de la investigación? Aproximadamente un tercio de los niños pudo soportar la tentación de comerse el malvavisco de inmediato.

Años después se hizo un estudio de seguimiento con los mismos niños, ahora jóvenes. Mischel encontró una correlación entre la habilidad de posponer la gratificación en el experimento inicial y algunas medidas tradicionales de “éxito” en adolescentes (calificaciones, desempeño escolar, etc.).

¿Qué significan estos resultados para tu vida?

Con la salvedad de que «correlación no necesariamente equivale a causa» y que «buenas calificaciones no necesariamente equivale a éxito», hay mucho que aprender sobre nuestros propios comportamientos y nuestra habilidad actual para posponer la gratificación.

En muchos aspectos, la niñez es el mejor punto para desarrollar hábitos fundamentales que nos lleven a alcanzar nuestras metas.

Esto no significa, claro, que si de niño no tuviste oportunidad de desarrollar un hábito no puedas hacerlo después. Como toda habilidad, puede desarrollarse con práctica y empeño.

Pero enfoquémonos ahora en nuestros hijos. Y con “nuestros hijos” quiero decir “tus hijos” porque los míos aún son teóricos.

Dale todas las Ventajas Posibles

No se tiene absoluta certeza sobre el momento exacto en el que los niños comienzan a desarrollar la habilidad de posponer la gratificación. Pero eso no significa que no sea buena idea crear un ambiente óptimo para que desarrolle esta, y otras habilidades.

Este ambiente óptimo es básicamente el mismo que crearías para desarrollar tus propias habilidades.

¿Que harías para desarrollar tus propias habilidades (incluyendo la habilidad para retrasar la gratificación)?

Si quieres ahorrar, no debes ahorrar para el concepto abstracto del  “futuro”. Debes tener una meta específica, una razón para ahorrar. Al mismo tiempo, consultas con tu banco tu saldo frecuentemente para estar al tanto de tu avance.

Si quieres pagar tus deudas, debes tener un plan estratégico. Debes conocer tus fortalezas y debilidades para entender cuál es la mejor forma, en tu caso, de pagar tus deudas.

En general, necesitas establecer metas claras. Establecer reglas. Necesitas una forma de evaluar tu progreso. Si es algo que nunca has hecho antes, probablemente necesites alguien que te guíe, que te transmita la sabiduría que aún no adquieres por tu propia práctica.

¿Cómo podrías hacer esto con tus hijos sin que suene mucho a…. escuela? 🙂

KidsAbacus

KidsAbacus es un sitio web especialmente diseñado para este objetivo: ayudarte a formar a tus hijos de forma entretenida, dinámica y efectiva.

Para esto, se sigue una metodología de metas y recompensas. Tus hijos pueden acumular puntos que los acercan a cada meta. Pueden generar reportes y, convenientemente, divertirse al mismo tiempo que aprenden.

¿Puedes ver la forma en que todo esto lo preparará para el mundo real?

Dejando de lado el evidente del uso de la tecnología, los conceptos centrales que tu hijo practicará son herramientas que vemos a diario en el “mundo de los adultos”. Sólo que más divertidos. 😉

Las metas de tus hijos no tienen que ser financieras. Dependiendo de su edad y su personalidad pueden ser tan simples como mantener ordenados sus juguetes, hasta ahorrar su propio dinero para el nuevo PlayStation. (O Xbox si no lo quieres tanto).

Lo importante es el aprendizaje de actitudes y hábitos, que son la base de todo comportamiento.

¿Quién está detrás de KidsAbacus?

La respuesta corta: Alejandro Corpeño y Fabián Ramírez.

La respuesta larga: En unos días publicaré una entrevista con Alejandro con más detalles sobre KidsAbacus, incluyendo su motivación para inciarla y su metodología para desarrollar el servicio. ¡No te la pierdas!

Tu Tarea

Usualmente te pido que dejes un comentario sobre el artículo, pero hoy quiero pedirte algo diferente.

KidsAbacus está en fase «alpha». Que en español significa: “hey, estamos iniciando y nada nos vendría mejor que tus comentarios sobre el servicio, por favor inscríbete hoy, inscribe a tus hijos, comienza a darles las herramientas que necesitan para tener un futuro exitoso. Esto te ayuda a ti, ayuda a tus hijos, y nos ayuda a nosotros a refinar el producto!”.

Claro, es más sencillo decir alpha.

Así que, visita KidsAbacus y comienza a darle a tus hijos las herramientas que todo niño debería tener!

¿Tus hijos también son teóricos? No hay problema. Si te parece que este artículo podría ayudarle a algún amigo o familiar que tiene niños, tómate un minuto para compartirles esta información.

Si lo haces te doy otro malvavisco. 😉

Talleres de Finanzas Personales

Hace varios días, por primera vez, llevé el tema de las finanzas personales fuera de este blog. Ocasionalmente hablo sobre esto informalmente, pero esta fue la primera vez que lo hice con premeditación y ventaja.

Esta es la historia.

Cuando Mario Archila me pidió que diera el taller en su empresa, toneladas de ideas comenzaron a pasar por mi mente sobre cómo hacerlo.

Comencé a tomar el contenido del curso Mejora tus Finanzas en 15 días y a tratar de adaptarlo para un taller de 2 días. Fue un ejercicio bastante difícil porque todo el contenido me parecía esencial.

Eventualmente me decidí por algunos de los ejercicios más cruciales para lograr el cambio de conducta y perspectiva requerido para lograr cambios duraderos en las finanzas personales. Lo “empaqué” todo para un taller de tres horas (en teoría), repartidas en 2 días.

Lo que realmente sucedió fue que me topé con un pequeño grupo de personas (4 personas estuvieron los 2 días) que guiaron el taller de una forma mucho más relajada y amena de lo que había imaginado.

Durante las explicaciones surgieron diversas preguntas y temas de conversación que no estaban planificadas pero fueron igual de edificantes.

Incluso algunas cosas de las que hablamos (desde los niños hasta alimentación) surgieron totalmente sin planificación.

Realmente espero que el taller haya tenido un impacto positivo en ellos tanto como sus comentarios tuvieron en mi. Uno de los días les hice la broma de que eran mis conejillos de indias porque estaba probando el contenido con ellos.

Aunque no es tanto una broma porque en realidad me ayudó mucho la experiencia. Tanto como los comentarios del blog.

Una idea que tuve fue grabar todo el taller para luego repasarlo y aprender sobre mi elocuencia, repasar las preguntas que surgieran, etc. Estaba muy preparado. Incluso el día anterior compré baterías nuevas para la grabadora de voz y llevaba una cinta extra.

El único problema fue que empecé a hablar y olvidé encender la grabadora. Eran los nervios de la primera vez. (That’s what she said).

Esto es lo que viene

Basado en lo que aprendí de este primer taller, unido con lo que he aprendido durante la vida de este blog, sumado a los comentarios y correos que me mandan los lectores, sumado a unos experimentos de los que sólo sabrás si eres suscriptor/a del boletín, refinaré aún más el taller y pienso llevarlo a más personas.

¿Cómo? Primero me enfocaré en conseguir algunos clientes “corporativos”. Es decir, empresas que quieran llevar el taller a sus empleados. Mi cliente ideal es el dueño de una empresa mediana/pequeña con interés genuino en sus empleados.

Escribí un artículo especial llamado Cómo Aumentar en 50% la Satisfacción de tus Empleados que es la presentación oficial de los talleres. Si tu jefe encaja en la descripción envíale ahora el artículo. O si tú eres el jefe que encaja en la descripción, leélo para saber los detalles sobre cómo llevar el taller a tu empresa. (Nota: esto sólo aplica para empresas en Guatemala, por ahora).

Experimentos

Vienes varias cosas interesantes para los suscriptores del boletín. Una de ellas son varias ideas que quiero incorporar a los talleres y que podrás conocer de forma exclusiva. Varios ejercicios y técnicas que me gustaría que utilizaras y reportaras tus resultados.

Esto será un beneficio para todos porque también publicaré artículos al respecto.

Además, ya está por iniciar una serie de artículos sobre los 7 Hábitos de las Finanzas Personales Efectivas basada en el libro 7 Hábitos de la Gente Altamente Efectiva. Estos artículos también serán exclusivos para suscriptores del boletín, así que suscríbete ahora!

Tu Opinión

Una cosa más. Me gustaría mucho saber en los comentarios si ya has asistido a algún taller de finanzas personales y cuál ha sido tu experiencia.

¿Qué cosas te han gustado? ¿Qué cosas te han servido? ¿Qué cosas crees que sería útil en un taller de finanzas? ¡Gracias!

Preguntas de los Lectores #4 – ¿Estás en la Cerca?

Hoy daré respuesta a un mensaje que me envió José Ramón por correo. Decidí separarlo en partes para tocar diferentes temas, al final, me gustaría que dejaras tu opinión y tus propios consejos. ¡Entre todos nos ayudamos mejor!

Parece ser que, básicamente, existen dos grupos de personas: las que se dejan llevar (Maktub, ya está todo escrito) y las que se pelean todos los días con su destino para mejorarlo. Creo pertenecer al segundo grupo; pero en la práctica sigo trabajando en el mismo sitio 11 horas durante los últimos 15 años.

Estoy de acuerdo con esta separación de personas. Hay quienes se quejan y quienes hacen algo al respecto. El hecho de que estés leyendo esto, me parece que te pone en el terreno de quienes hacen algo al respecto. O cuando menos, estás en la cerca que divide los terrenos. ¡Vamos salta!

Como nota lateral quisiera agregar que también se puede dividir a las personas en estos dos grupos: las que terminan lo que empiezan…

Es mucho trabajo pero es buen sueldo, y no consigo justificar el dejarlo (me gusta el trabajo pero no el ritmo impuesto) a cambio de poner en práctica “ideas” que no me terminan de convencer…

Cuando he puesto en marcha algún negocio alternativo en el tiempo que me quedaba libre, misteriosamente mi trabajo de toda la vida me exigía un esfuerzo que impedía el desarrollo de dicho negocio de manera que eliminaba el tiempo necesario para desarrollarlo, y vuelta a empezar.

Me parece que tu afirmación de pertenecer al segundo grupo de personas te pone en la cerca, y el salto final será cuando aceptes que no es que no te alcance el “tiempo que me quedaba libre”, es “el tiempo que he decidido dedicarle a mi idea”.

No es que misteriosamente tu trabajo de pronto exige más. El misterio se acaba cuando te das cuenta de que son tus decisiones las que provocan el resultado. Eres tú —nadie te obliga en realidad— a dedicarle más tiempo a tu empleo.

No es que tu trabajo elimina el tiempo necesario para tu negocio, eres tú, y sólo tú, quien está tomando esa decisión.

Entiendo que hay consecuencias que prefieres no aceptar (como el impacto en tu vida de dejar el empleo así sin más), pero el simple hecho de cambiar tu perspectiva de lugar te abre muchas posibilidades.

Cambiar de aceptar que “las consecuencias no te lo permiten” a pensar en “qué puedo hacer para crear las circunstancias adecuadas para lanzar mi negocio”.

Ahora, no quisiera que me interpretes mal. No se trata de hacerte sentir mal porque eres tú. ¡Todo lo contrario! La idea es que aceptes que tienes todo el poder que se necesita para tomar una decisión: cambiar de empleo, reducir tus horas de trabajo, renunciar por completo al empleo, negociar más horas libres, aprender nuevas formas de llevar a cabo tu negocio con tecnología que te permita automatizar, etc. Las opciones son innumerables.

Aunque creo que comprendo las ideas que transmites en tu blog, no consigo dar con la “tecla” adecuada (ni siquiera con el “conjunto de teclas”) para salir de la llamada Carrera de Ratas (ese término sí que está muy bien definido) .

Creo que esto, es justamente lo que te hará completamente pasar al segundo grupo de personas de las que hablamos: La clave para acabar con tu búsqueda por la “tecla” es que dejes de buscarla!

Entiendo a lo que te refieres, pero lo que buscas, un tipo de epifanía quizás, no la encontrarás en ningún blog, ni en ningún libro, ni nada por el estilo. Acá podrías encontrar técnicas, tácticas, estrategias, consejos, etc. Pero el verdadero cambio, siempre viene desde adentro.

Esto suele ser difícil de aceptar en el fondo. Aunque intelectualmente comprendamos la diferencia entre un cambio pasajero motivado por algo externo y un cambio de carácter que viene “desde adentro”, es dificil actuar en consecuencia cuando se tiene el hábito de buscar cambios superficiales.

Uno de los obstáculos mas notables es la cantidad de promesas publicitarias de cambios rápidos, de “el secreto” que te hará mejorar X o Y situación de tu vida.

La alternativa es desarrollar cambios de perspectiva y hábitos, lo cual toma tiempo. Y no por eso vale menos el esfuerzo!

(“¡¿pero cómo?!” es la pregunta obligatoria aquí. Al final del artículo hay una recomendación 😉 )

Tengo mis finanzas bastante saneadas, pero evidentemente me gustaría mejorar, que el dinero simplemente dejase de ser un problema. No sé, tengo siempre la sensación de tener la solución “en la punta de la lengua”, pero nunca llega.

Primero: cambia tu meta.

¿Por qué? Primero porque es una meta muy abstracta. En cuanto a las finanzas tus metas deben ser en términos específicos. Montos y tiempos claros. No ahorres para “el futuro”. Aparte, pensar en que tu meta es que las finanzas no sean un problema, hace que te enfoques precisamente en el problema, y no en la solución.

¿Para ti, qué significa que deje de ser un problema? ¿Tienes esas metas por escrito en algún lugar? ¿Las consultas con frecuencia? ¿Tienes un plan específico para lograrlas? Esas son tus metas. El efecto será que las finanzas no sean un problema, pero te enfocas en la solución..

¡Imagino que aquí es donde has intentado ya iniciar tus propios negocios, lo cual es una excelente forma de hacerlo! Lo que me lleva a la siguiente parte del mensaje:

No termino de entender qué se necesita para que algo te produzca pasión, yo creo que carezco de ese sentimiento.. ¿podrías ayudarme?

¡Definitivamente no estás sólo!

Esto de “encontrar tu pasión” o “apasionarte por lo que haces” es uno de esos consejos que se ha desvirtuado tanto por el sobreuso, al punto de que no significan nada útil.

No creo que se trate de algo que está descompuesto dentro de ti y que por eso no te apasiona nada. Creo que lo más probable es que nuestra visión de cómo se ve y se siente estar “apasionado” por algo, está contaminado por las imágenes de Hollywood de cuando alguien se “apasiona” por algo y mágicamente todo se soluciona.

¿Alguna vez has querido que la vida tenga soundtrack solo para sentirte igual de motivado que lo que ves en las películas? Pues a eso me refiero. (Si mi vida tuviera soundtrack quisiera que la hubiera compuesto Michael Kamen.)

Pero regresando al punto: mencionaste al principio que tu trabajo te gusta en parte, aunque no del todo. Dejando de lado el hecho de que te pagan, ¿qué es lo que te gusta de ese trabajo?

Ahora, no pienses en las actividades específicas sino: ¿a quién le ayuda tu trabajo? ¿cómo sabes que hiciste un buen trabajo? ¿quién se beneficia? ¿ayudas a alguien a vender más? ¿a bajar de peso? ¿a tomar mejores decisiones? ¿mejoras procesos? ¿creas nuevos procesos? ¿diseñas soluciones?

Para “encontrar tu pasión” es más efectivo pensar en: ¿qué resultados me gusta ver? que pensar en ¿qué cosas me gusta hacer? Son los resultados los que te apasionarán, al punto de que las tareas que tengas que hacer para lograrlos se justifican.

No creo que un médico que siente pasión por su trabajo diría: “realmente me apasiona poder pinchar gente con jeringas!”, lo más probable es que lo que le apasione es el resultado, el beneficio para la otra persona, y seguramente la paga le sirve como motivación para seguir haciéndolo.

Como programador, me apasiona entender y resolver problemas. Si pudiera evitarme la parte de teclear y teclear y teclear código lo haría. De hecho, ese es un problema en sí que entiendo y me gustaría resolver, pero seria mejor si pudiera dictar el código o sub-contratar la programación y dedicarme exclusivamente al diseño.

Al escribir en este blog, me apasiona ver cuando alguien descubre una nueva verdad sobre sí mismo, cuando aprende una nueva técnica, cuando dice “ah! ya entiendo!”. Pero por más que me apasiona ese resultado, es ineficiente y tedioso ir de persona en persona (al menos para mi), entonces prefiero escribir un artículo que ayude a miles de personas a la vez.

Creo que ese es el enfoque que te servirá para encontrar tu pasión. No se trata necesariamente de lo que haces, sino por qué lo haces. Al encontrar este tema (la razón) más fundamental, encontrarás que hay diferentes formas de enfocarlo en términos de profesión, empleo o tipo de negocio en particular.

Finalmente, recuerda que, a pesar de ser muy muy importante, encontrar tu pasión no es suficiente.

Cómo Crear Hábitos

Para terminar, quisiera mencionar algo importante: antes dije que debemos cambiar la idea de hacer cambios rápidos de personalidad (basados en técnicas y arreglos superficiales) y comenzar con cambios de carácter y de hábitos (de adentro hacia afuera).

Hace poco escribí un artículo sobre una técnica que, precisamente, toma nuestras motivaciones más fundamentales para provocar este tipo de cambios: Apalancamiento Financiero (parte I).

¿Qué le dirías a un amigo?

Ahora, a tí que estás leyendo este artículo quisiera pedirte un favor: ¿Qué recomendación le darías tú a José Ramón? ¿Has tenido alguna experiencia similar? ¿Qué harías en su lugar? ¿Que le dirías a un amigo que te pide un consejo?

¡Tu turno!