¿Cuál es la relación que existe entre la pasión por lo que uno hace y el éxito que tiene? ¿Realmente es importante hacer lo que te apasiona? ¿O es simplemente una falsa ilusión que puedes trabajar y ganar dinero haciendo lo que te gusta?

Este tema surgió hace unos días en Twitter con un par de contactos: Aroldo y Jean. No tengo el gusto de concer a Jean en persona, pero estoy seguro de que es una persona muy interesante.

El tema surgió alrededor de la pregunta ¿Si no estás haciendo algo que te apasiona, vale la pena seguir haciéndolo? (o algo similar, estoy parafraseando).

Luego de eso pensé en escribir un artículo al respecto porque tú podrías tener preguntas similares al respecto. Así que la intención de este artículo es explorarlas. Por ejemplo, podrías preguntarte…

¿La pasión es realmente importante para el éxito?

En mi opinión, la respuesta es sí.

Sabiendo que la mejor forma de hacer dinero es proporcionar un valor a la sociedad, contrasta las dos posibles situaciones: tratar de poporcionar valor a la sociedad haciendo algo que no te apasiona o te gusta un poco y simplemente lo toleras, contra tratar de proporcionar valor a la sociedad haciendo algo que disfrutarías haciendo aún si no te fueran a pagar.

En el segundo caso, tu motivación será mayor y por lo tanto la calidad de tu trabajo será mejor (y por lo tanto tus ganancias pueden ser mejores). Si no estás comprometido/a con la misión de tu empresa, es muy fácil caer en la mediocridad. En hacer el trabajo por salir del paso y únicamente esperar a la quincena.

¿La pasión es realmente necesaria para el éxito?

En mi opinión, contrario a la respuesta anterior, la respuesta es no.

Aunque la pasión es importante y te da una ventaja para obtener mejores resultados —ya sea en tu empleo o negocios— no es absolutamente necesaria. Míralo de esta forma:

Para tener éxito, se necesita tomar acciones concretas en dirección de tus metas. Sentir pasión por una meta, puede llevarte a actuar y por lo tanto a obtener resultados. Sin embargo, no se puede afirmar que la única forma de conseguir resultados es por medio de la pasión.

¿Qué otra forma existe para obtener resultados?

La disciplina.

¿Alguna vez te has emocionado con un proyecto y comienzas a trabajar por unos días, pero luego lo abandonas? Quizás se te cruzó otra idea en el camino que te gustó más y entonces te emocionaste con esa nueva idea. Comenzaste a trabajar por unos días, pero luego lo abandonaste, seguramente porque te topaste con otra nueva idea. Y comenzaste a trabajar por unos días… ¿me explico?

La pasión es un estado emocional en el que te sientes energizado/a por una idea. Este estado, tiene subidas y bajadas. Es inestable. Aunque te lleva a tomar acciones, no siempre está al mismo nivel. Por el contrario, si tienes desarrollada tu disciplina, podrás seguir tomando acciones hacia tu meta independientemente de tu estado emocional.

La pasión es una infusión de energía temporal que puede ayudarte de dos formas: a comenzar tus proyectos y a realinearte cuando perdiste el rumbo. Pero la pasión por sí sola, no necesariamente te llevará al éxito. El ingrediente que hace falta es la disciplina.

La pasión es como la chispa que enciende una fogata. La disciplina es la leña. Se quema lentamente y no depende de la chispa inicial para seguir ardiendo.

Entonces, si no me siento apasionado con lo que estoy haciendo ¿debería seguir haciéndolo? ¿o debería buscar algo que me apasione?

En mi opinión, la repuesta en este caso es… depende.

Analiza cuál es el motivo por el que no te sientes apasionado/a por lo que estás haciendo en este momento. ¿Nunca te ha hecho sentir pasión? ¿Alguna vez sí te apasionaba pero ahora sientes que has perdido el rumbo? Algo que sucede frecuentemente es que aunque tu meta a largo plazo te apasiona, hay ciertas tareas que resultan tediosas o repetitivas, ¿es eso lo que te desmotiva?

Si lo que te desmotiva son los aspectos menos emocionantes de tu empleo o negocio, tienes básicamente tres opciones: (1) Si puedes eliminar la tarea sin serias consecuencias negativas, hazlo. (2) Si no puedes eliminarla, busca la forma de delegarla o sub-contratarla. (3) Si no puedes eliminarla ni delegarla, busca una forma de hacer que la tarea sea menos tediosa.

Hay diferentes técnicas para hacer esto, pero caen fuera del alcance de este artículo. Pero la idea es clara: siempre habrán aspectos tediosos que preferirías no hacer. En ese caso, no importa cuanta pasión sientas por tu meta, las tareas no se harán más amenas por arte de magia. En esos casos es donde la disciplina es más importante que nunca.

Por otro lado, si en realidad nunca te ha apasionado tu trabajo o tu carrera y sabes lo que en realidad te apasiona, trata de hacer el cambio lo más pronto posible. Aún cuando estés en un empleo “bien pagado” o tengas un negocio “exitoso”. Si no tienes un objetivo más grande que te motive, una misión que realmente te llene y te llame a seguir adelante, ninguna cantidad de dinero podrá darte la satisfacción de buscar tus sueños.

Ahora, no me mal interpretes, simplemente dejar de hacer algo que no te apasiona para hacer algo que sí te apasiona no solucionará todos los problemas de tu vida. La pasión es importante. Pero no es lo único importante. Estarás en una mejor posición, pero aún requieres hacer esfuerzos. Por eso también es importante la disciplina. Aún si cambias tu carrera para hacer algo que sí te apasiona, tendrás que cubrir tus necesidades básicas, pagar la renta y alimentarte.

Si haces un cambio en tu vida basándote sólo en la pasión y no pones atención a la disciplina, lo más probable es que tu pasión termine disipándose. La única forma de mantenerla y hacerla crecer es obteniendo resultados positivos, ahí es donde la disciplina es más importante que la pasión.

Nadie dijo que la vida era fácil. Pero eso no significa que no pueda ser apasionante.