Cómo Negociar un Aumento de Sueldo

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Así que quieres negociar un aumento a tu sueldo pero no sabes cómo entrarle a la situación.

A continuación te presento 9 consejos para aumentar tus posibilidades de conseguir ese aumento que buscas.

Nota que esta es una guía para cuando quieres negociar un aumento de sueldo con tu empleador actual. En los próximos días publicaré una guía específica para cuando quieres negociar un sueldo con un empleador nuevo si te estás cambiando de trabajo.

Sin maś introducción, los 9 consejos:

1. Pide un aumento porque sabes que lo mereces, no porque lo necesitas.

Una negociación de sueldo debe enfocarse en el valor que le das a la empresa. El hecho de que hayas cambiado de automóvil y ahora necesitas más dinero para pagarlo es irrelevante para el intercambio de valor que sucede con tu trabajo. Si te endeudaste de más y ahora necesitas más dinero para pagar tus deudas también es irrelevante para tu empleador. Él no te paga para que puedas pagar tus deudas.

De la misma forma, no permitas que la negociación se vuelva sobre si lo necesitas o no. Para tu empleador es irrelevante para qué quieres tu aumento, lo importante es que si vas solicitar un aumento debe haber un aumento en el valor que tu empleador percibe que estás generando.

2. Recuerda que estás negociando el valor de tu trabajo, no tu valor como persona.

Para muchas personas su salario tiene una gran importancia en su identidad como persona. Esto es sumamente problemático. Es cierto que tu trabajo es una forma de expresión al final de cuentas, y seguramente le pones mucho empeño, pero esto no significa que si no te dan un aumento, valgas menos. Hay muchas razones por las que puede ser que no te ofrezcan un aumento, que no tienen nada que ver con tu valor intrínseco.

3. No compares tu sueldo con el de tus compañeros de trabajos.

Esto es una extensión de las primeras reglas. La peor razón para justificar un aumento es “porque a Fulano le pagan más”. Eso también es irrelevante. Enfócate en el valor de tu trabajo para la empresa. Si llevas la negociación por este rumbo, fácilmente te pueden decir “¡Pues a Mengano le pagamos menos!”.

4. Entra a la negociación con un rango.

Ahora, en consejos más prácticos, lo primero que debes hacer es establecer un porcentaje o monto al que te gustaría que te aumenten. Por ejemplo, 20%.

En base a este porcentaje desarrolla un rango donde el límite inferior es lo menos que estarías dispuesto/a a aceptar, por ejemplo, 15%. Y el límite superior es un aumento que consideres que es posible obtener. Por simplicidad podrías aumentar lo mismo que restaste para el límite inferior, en este caso, como restaste 5% para tu límite inferior, podrías sumar 5% y tu límite superior es 25%.

Este rango es lo que da lugar a la verdadera negociación.

5. Lleva un registro de tus logros y aportes a la empresa.

Recuerda que tu negociación es sobre el valor que aportas. Es posible que la persona con quien negocies necesite un pequeño recordatorio de las mejores cosas que has aportado a la empresa, por eso es importante que lleves algún tipo de registro de proyectos terminados, clientes adquiridos o cualquier otra instancia en la que tú sepas que tu trabajo haya sido importante para la empresa.

También ten presente todas los aportes “extras” que haces a la empresa fuera de la descripción de tu puesto. Tal vez eres a quien todos tus compañeros hacen preguntas técnicas y les ayudas con su trabajo, eso se llama liderazgo. O tal vez has hecho propuestas de mejoras al ambiente laboral que han beneficiado a otros, etc.

6. Deja que sea tu empleador el que haga la primera oferta.

Una vez en la negociación, debes mencionar que quieres discutir tu sueldo, pero evita a toda costa decir cuál quieres que sea tu aumento. Esta es una vieja regla de todo negociador, el primero que revela sus cartas tiene menos poder en la negociación.

Lleva la conversación por el camino de cuál es el valor que tu empleador le da a tu trabajo. Puedes preguntar abiertamente con quien estés negociando: “¿Para usted cuál es el valor que tiene mi trabajo?” Trata de mencionar algunas de las cosas de tu lista del punto anterior y pregunta con honestidad y de forma natural a tu jefe, cuánto valora esos aportes.

Si te presiona para que tu des un número primero y realmente no va a avanzar la negociación si no lo haces, haz esto: di un número ridículamente alto. Di algo que se note que es una broma pero que sea un gran número. Di algo como, 5 millones de dólares. Luego, di de forma casual el límite superior de tu rango, y luego insiste en que sea la otra persona la que te hable de cuánto valora tu trabajo.

Esta técnica se llama “anclar” la negociación. Lo más probable es que tu jefe, al igual que tú, también tenga un rango al que estaría dispuesto a aumentarte. El valor alto que dijiste al principio hace su mente se enfoque más en los valores superiores de su rango.

7. Busca el momento oportuno para negociar.

Por ejemplo, si sabes que la empresa acaba de perder a uno de los clientes más grandes que tiene, probablemente sea un mal momento para negociar un aumento.

Por otro lado, si sabes que la empresa acaba de adquirir un gran cliente, o está comenzando a crecer sustancialmente, probablemente sea un buen momento para negociar un aumento. Si acaba de terminar un negocio o proyecto importante para la empresa, y tu fuiste parte importante de dicho proyecto, es el momento perfecto para negociar un aumento.

Debes ponerte siempre en los pies de la otra persona y tratar de ver el entorno como ella lo ve.

8. Se abierto a la posibilidad de recibir el aumento en beneficios y no en dinero.

Las empresas, como las personas, pueden tener problemas financieros temporales. Puede ser que tu empleador sí quiere darte un aumento pero sinceramente no están en la capacidad financiera para dartelo (todavía). O puede ser que a ti mismo/a te interesarían más otros beneficios en lugar de sólo el aumento monetario.

Por ejemplo, podrías negociar cambios en tu horario de trabajo, beneficios de salud, seguros, etc.

9. Prepárate para abandonar la negociación.

En cualquier negociación a la que entres debes estar dispuesto/a a la posibilidad de que no haya trato. Siempre, siempre, siempre es una opción que debes estar preparado/a a aceptar.

La forma más común de crear esta salida, es tener otra opción de empleo con un salario como el que quieres. Esto, por supuesto, implica que antes de entrar a la negociación de aumento de sueldo buscaste otro empleo y ya tienes una oferta a la vista (mañana hablaremos sobre cómo negociar esa otra oferta).

Algo que quisiera mencionar es que buscar otro empleo no es algo malo. Parece algo evidente, pero muchas personas sienten como si estuvieran traicionando a la empresa por buscar otro empleo. O creen que es una manipulación presionar la negociación con una alternativa. Pero la verdad es que eso no tiene absolutamente nada de malo o inmoral o antiético. En todo caso es lo más lógico y racional. Todas las negociaciones, a todo nivel, se ven beneficiadas al tener alternativas. Incluso tu empleador, cuando te contrató, no fuiste la única persona a la que evaluó. Tenía otras opciones y eso lo hace tener su cuota de poder en la negociación. Es algo natural.

Por supuesto, no es fácil siempre tener una oferta alternativa de empleo para negociar un aumento. En ese caso la salida puede ser que acuerdes con tu empleador que no recibirás el aumento ahora pero que revisitarás el tema en un mes.

Consejos Extras

Para terminar, un par de consejos extras que pueden beneficiarte no sólo en una negociación de aumento de sueldo, sino en cualquier negociación:

1. Aprende a leer a las personas. Esto es una combinación de hacer las preguntas correctas y sabes escuchar. Habla bastante con tu jefe para saber cuáles son los valores que espera que muestres en tu trabajo (idealmente éstos están alineados con tus propios valores) y entonces enfócate en mostrar tu valor de esa forma. Recuerda que todos los humanos tenemos motivaciones emocionales y no siempre somos 100% racionales.

2. Practica. Consigue dos o tres amigos/familiares con quienes puedas practicar tu negociación. Pídeles que hagan las veces de tu jefe y siéntate con ellos a negociar como lo harías con tu jefe. Incluso es bueno, si es posible, que te filmes hablando para afinar los detalles como tu postura, la confianza con la que hablas, etc.

¿Cuál ha sido tu experiencia?

¿Has tenido alguna experiencia positiva negociando un aumento? ¿O lo has intentado y no ha funcionado muy bien? ¿Qué otros consejos tienes para alguien que quiera negociar?

¡Comparte tus experiencias en los comentarios!

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¿Cuáles deben ser los porcentajes en mi presupuesto?

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Una de las preguntas que recibo ocasionalmente de los lectores es:

¿Podrías por favor indicarme cuáles son los porcentajes correctos que debería asignar a cada categoría de mi presupuesto?

Después de analizarlo detenidamente por unos días llegué a los…

Porcentajes Absolutamente Correctos para tu Presupuesto, Garantizado

Sin mayor introducción, los porcentajes son:

50% – Ahorro
20% – Entretenimiento
5% – Gastos Básicos (Energía, Teléfono, Agua, Gas, etc)
5% – Educación de tus Hijos
25% – Pago de tus Tarjetas de Crédito
35% – Pago de mis Tarjetas de Crédito (gracias!)

Esta es la forma correcta de hacerlo. Cualquier cosa diferente, está MAL.

Bien, ahora en serio…

Mientras ibas leyendo los porcentajes de arriba probablemente ibas pensando en lo ridículo que suena gastar 5% en tus gastos básicos y 35% en mis tarjetas de crédito. Si eres observador/a incluso pensaste “esto suma 140%!”.

Si no lo notaste antes, acabas de subir a verificar la suma.

Pero la pregunta importante es: ¿cómo supiste que los porcentajes eran un chiste?

En realidad, es posible que haya alguien que sí quiera tener estos porcentajes de gastos (aunque sin la parte de mis tarjetas de crédito… talvez). Imagina alguien que aún vive con sus padres, no tiene mayores responsabilidades y trabaja sólo para si mismo/a. No es tan descabellado pensar que gaste 20% de sus ingresos en diversión y esté ahorrando un poco para sus futuros hijos.

La idea es que los porcentajes que funcionan para ti pueden ser inútiles para alguien más. Para encontrar los que tienen sentido para tu situación particular debes dar un paso atrás y ver desde una perspectiva más ámplia. Debes pensar en más que simplemente ¿cómo distribuyo mi dinero? Tu finanzas deben estar en concordancia con el resto de tu vida.

Esto puede ser más difícil que simplemente usar los porcentajes que alguien más usa, pero seguramente sabes que no soy partidario de buscar una solución rápida.

Para tomar una decisión desde una perspectiva más ámplia debes mezclar estos dos ingredientes:

  • Tus Metas
  • Experimentación

Tus Metas

Esto es bastante intuitivo. Una persona que está en su primer empleo, se acaba de graduar de la Universidad, no tiene hijos y quiere iniciar un negocio, ve la vida de forma muy diferente que alguien que tiene una familia con 3 hijos y está buscando un ascenso en su empleo.

Las cosas que valora cada persona son diferentes. La importancia que recibe cada valor con respecto a otros valores es diferente, y por ende, las metas que establece cada uno son diferentes.

Por esto es crucial que antes de pensar en porcentajes para tu presupuesto, primero tengas claras tus metas a corto y mediano plazo, porque de ellas se derivan las cosas en las que vas a gastar e invertir tus recursos, incluyendo obviamente, tu dinero.

Si tus metas no están claras, terminarás gastando en cualquier cosa que se te ponga en frente. O quizás en cosas que valoras simplemente por condicionamiento social y no por elección consciente. O probablamente un día gastes en algo impulsivamente, sólo para sentirte culpable unos días después cuando lo analizas pensando en el futuro.

Esta es percisamente una de las razones por las que insisto en que no debes ahorrar para “el futuro”. Incluso metas de más de 3-5 años no son muy útiles para tomar decisiones como cuánto y para qué ahorrar, o los porcentajes de gastos de tu presupuesto.

Y no quiero decir que no deberías tener metas a largo plazo. Simplemente, las metas a largo plazo son motivadores generales que debes descomponer en metas más pequeñas y manejables. Un general del ejército puede tener la meta de “ganar la guerra” pero eso no le ayuda a tomar las decisiones del frente de batalla.

Una vez que tienes una serie de metas claras para, digamos, uno o dos años, debes descomponerlas en sub-metas mensuales. De nuevo no sólo me refiero a metas de dinero. Puede ser que se trate de proyectos que aparentemente no tienen nada que ver con tus finanzas, pero la claridad que obtendrás al especificar tus metas impactará por completo la forma en que tomas decisiones, incluyendo las de tus gastos.

Experimentación

El segundo ingrediente para establecer tus porcentajes de gastos es atreverte a experimentar y equicovarte.

Planificar es una tarea esencial para lograr tus metas. Pero ninguna cantidad de planificación por adelantado te preparará por completo para la realidad. Una vez que comiences a implementar tus planes debes adoptar cierta flexibilidad para poder sobreponerte a los imprevistos.

En términos prácticos, hablando de porcentajes en tu presupuesto, esto significa que escojas cualquier porcentaje para tus categorías de gastos. No tienen que ser perfectos, basta con que sean suficientemente buenos. Pero debes asegurarte de evaluar (al final del mes, por ejemplo) cuáles fueron tus resultados en términos de tus metas y hacer los ajustes necesarios.

Dudo mucho que cometas algún error catastrófico que desencadene la tercera guerra mundial. Te equivocarás y sobrevivirás y el presupuesto del siguiente més será diferente. Esas son las cosas que son variables. Lo permanente son tus metas y lo que logres aprender de tus equivocaciones.

Déjame repetir esto para que quede claro: está bien equivocarse. Desafortunadamente la sociedad le ha dado una muy mala fama a las equivocaciones y la mayor parte del tiempo vivimos con temor a equivocarnos. Sin embargo, las equivocaciones son la fuente más efectiva de aprendizaje.

Ahora comparte en los comentarios ¿cómo has establecido tus propios porcentajes para tu presupuesto? ¿cuáles son los gastos más difíciles de estimar? ¿y cuáles son los más difíciles de cumplir?

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