¿Cuáles deben ser los porcentajes en mi presupuesto?

Esta entrada trata sobre Ahorros y Administración de Gastos, Conceptos Básicos, Desarrollo Personal 26 comentarios »

Una de las preguntas que recibo ocasionalmente de los lectores es:

¿Podrías por favor indicarme cuáles son los porcentajes correctos que debería asignar a cada categoría de mi presupuesto?

Después de analizarlo detenidamente por unos días llegué a los…

Porcentajes Absolutamente Correctos para tu Presupuesto, Garantizado

Sin mayor introducción, los porcentajes son:

50% – Ahorro
20% – Entretenimiento
5% – Gastos Básicos (Energía, Teléfono, Agua, Gas, etc)
5% – Educación de tus Hijos
25% – Pago de tus Tarjetas de Crédito
35% – Pago de mis Tarjetas de Crédito (gracias!)

Esta es la forma correcta de hacerlo. Cualquier cosa diferente, está MAL.

Bien, ahora en serio…

Mientras ibas leyendo los porcentajes de arriba probablemente ibas pensando en lo ridículo que suena gastar 5% en tus gastos básicos y 35% en mis tarjetas de crédito. Si eres observador/a incluso pensaste “esto suma 140%!”.

Si no lo notaste antes, acabas de subir a verificar la suma.

Pero la pregunta importante es: ¿cómo supiste que los porcentajes eran un chiste?

En realidad, es posible que haya alguien que sí quiera tener estos porcentajes de gastos (aunque sin la parte de mis tarjetas de crédito… talvez). Imagina alguien que aún vive con sus padres, no tiene mayores responsabilidades y trabaja sólo para si mismo/a. No es tan descabellado pensar que gaste 20% de sus ingresos en diversión y esté ahorrando un poco para sus futuros hijos.

La idea es que los porcentajes que funcionan para ti pueden ser inútiles para alguien más. Para encontrar los que tienen sentido para tu situación particular debes dar un paso atrás y ver desde una perspectiva más ámplia. Debes pensar en más que simplemente ¿cómo distribuyo mi dinero? Tu finanzas deben estar en concordancia con el resto de tu vida.

Esto puede ser más difícil que simplemente usar los porcentajes que alguien más usa, pero seguramente sabes que no soy partidario de buscar una solución rápida.

Para tomar una decisión desde una perspectiva más ámplia debes mezclar estos dos ingredientes:

  • Tus Metas
  • Experimentación

Tus Metas

Esto es bastante intuitivo. Una persona que está en su primer empleo, se acaba de graduar de la Universidad, no tiene hijos y quiere iniciar un negocio, ve la vida de forma muy diferente que alguien que tiene una familia con 3 hijos y está buscando un ascenso en su empleo.

Las cosas que valora cada persona son diferentes. La importancia que recibe cada valor con respecto a otros valores es diferente, y por ende, las metas que establece cada uno son diferentes.

Por esto es crucial que antes de pensar en porcentajes para tu presupuesto, primero tengas claras tus metas a corto y mediano plazo, porque de ellas se derivan las cosas en las que vas a gastar e invertir tus recursos, incluyendo obviamente, tu dinero.

Si tus metas no están claras, terminarás gastando en cualquier cosa que se te ponga en frente. O quizás en cosas que valoras simplemente por condicionamiento social y no por elección consciente. O probablamente un día gastes en algo impulsivamente, sólo para sentirte culpable unos días después cuando lo analizas pensando en el futuro.

Esta es percisamente una de las razones por las que insisto en que no debes ahorrar para “el futuro”. Incluso metas de más de 3-5 años no son muy útiles para tomar decisiones como cuánto y para qué ahorrar, o los porcentajes de gastos de tu presupuesto.

Y no quiero decir que no deberías tener metas a largo plazo. Simplemente, las metas a largo plazo son motivadores generales que debes descomponer en metas más pequeñas y manejables. Un general del ejército puede tener la meta de “ganar la guerra” pero eso no le ayuda a tomar las decisiones del frente de batalla.

Una vez que tienes una serie de metas claras para, digamos, uno o dos años, debes descomponerlas en sub-metas mensuales. De nuevo no sólo me refiero a metas de dinero. Puede ser que se trate de proyectos que aparentemente no tienen nada que ver con tus finanzas, pero la claridad que obtendrás al especificar tus metas impactará por completo la forma en que tomas decisiones, incluyendo las de tus gastos.

Experimentación

El segundo ingrediente para establecer tus porcentajes de gastos es atreverte a experimentar y equicovarte.

Planificar es una tarea esencial para lograr tus metas. Pero ninguna cantidad de planificación por adelantado te preparará por completo para la realidad. Una vez que comiences a implementar tus planes debes adoptar cierta flexibilidad para poder sobreponerte a los imprevistos.

En términos prácticos, hablando de porcentajes en tu presupuesto, esto significa que escojas cualquier porcentaje para tus categorías de gastos. No tienen que ser perfectos, basta con que sean suficientemente buenos. Pero debes asegurarte de evaluar (al final del mes, por ejemplo) cuáles fueron tus resultados en términos de tus metas y hacer los ajustes necesarios.

Dudo mucho que cometas algún error catastrófico que desencadene la tercera guerra mundial. Te equivocarás y sobrevivirás y el presupuesto del siguiente més será diferente. Esas son las cosas que son variables. Lo permanente son tus metas y lo que logres aprender de tus equivocaciones.

Déjame repetir esto para que quede claro: está bien equivocarse. Desafortunadamente la sociedad le ha dado una muy mala fama a las equivocaciones y la mayor parte del tiempo vivimos con temor a equivocarnos. Sin embargo, las equivocaciones son la fuente más efectiva de aprendizaje.

Ahora comparte en los comentarios ¿cómo has establecido tus propios porcentajes para tu presupuesto? ¿cuáles son los gastos más difíciles de estimar? ¿y cuáles son los más difíciles de cumplir?

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La Cuesta de Enero (revisitada)

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Hace un año escribí un artículo llamado La Cuesta de Enero.

Por si no lo has leído, resumo la idea principal del artículo: la causa raíz (y por lo tanto la solución) a los problemas fiancieros típicos de enero no está en enero. Sino en junio o septiembre del año anterior. La premisa es que cualquier acción de emergencia que tomes en enero para lograr sobrevivir la famosa cuesta, no es una solución a largo plazo ni definitiva.

Compartí en ese momento un par de artículos sobre una mejor forma de ponerse metas anuales que los tradicionales “propósitos” de año nuevo. Y traté de motivarte para que comenzaras en ese enero a prepararte y mejorar sustancialmente tus hábitos para este enero.

Así que ahora te pregunto ¿cómo te fue? ¿dieron resultados tus esfuerzos? ¿qué cosas experimentaste durante el año? ¿qué has aprendido sobre ti msmo/a que te haya puesto un paso adelante de como estabas hace un año?

El propósito de hacer estas preguntas es darle una mirada honesta a tu vida. Y no se trata de sentirse mal sobre las cosas que no salieron como pensabas (la segunda mitad de este artículo es un ejemplo personal de esto), sino de sacar conclusiones que te ayuden a cumplir tus verdaderos deseos. Míralo de la forma en que apunta la filosofía del Tao Te Ching:

“Conocer a otros es ser inteligente, conocerse a uno mismo es verdadera sabiduría; dominar a otros es fuerza, dominarse uno mismo es verdadero poder”.

Conocerse a uno mismo comienza con ser 100% honesto con uno mismo.

Así que me gustaría que abajo en los comentarios compartas cómo te fue desde hace un año atrás. Cuáles fueron tus principales logros y tus principales retos y qué cosas aprendiste de ti mismo/a que te han ayudado en cualquier aspecto de tu vida.

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