Cómo Motivarte a Hacer un Presupuesto Personal

Muchas personas saben que es fundamental tener un presupuesto personal para controlar su dinero. Sin embargo, a pesar de que lo saben, no lo hacen.

Existen muchas ideas negativas asociadas con hacer un presupuesto. Normalmente se piensa en hacer un presupuesto como algo aburrido. Un mal necesario. No es algo que se va como algo particularmente divertido. Probablemente esta asociación viene de cuando veías a tus padres preocuparse por el dinero.

Hace muchos años un tipo llamado William Edwards Deming dijo que “no puedes administrar lo que no puedes medir”. El mismo tipo revolucionó los sistemas de producción en Japón y los volvió el país competitivo que todos conocemos. Así que podemos suponer que tenía algo de razón al decirlo.

Entonces, si sabemos que hacer un presupuesto es la herramienta más útil para controlar tus finanzas, pero aún así no lo hemos hecho… ¿cómo podemos convencernos de hacer uno?

En lugar de enfocarte en lo que percibes como algo aburrido, innecesario o simplemente tedioso.. enfócate en estos beneficios de tener un presupuesto:

Libera tu Mente

La mente humana es una maravilla, no hay duda de eso. Pero tiene una forma extraña de actuar algunas veces.

Por ejemplo, si tu mente considera que no tienes tus gastos bajo control te bombardeará con preguntas como: ¿me alcanzará este mes para pagar mi cuenta de internet? ¿cuánto dinero he gastado hasta ahora en ropa? recuerdo haber visto $200 en la cuenta del banco, ¿podría usarlo para finalmente comprarme ese iPhone que quiero?

Lo peor, es que te bombardea con esas preguntas en los momentos en los que realmente no puedes hacer mucho al respecto, por ejemplo, cuando estás en una reunión aburrida con tu jefe.

Si por el contrario, pones en papel tu plan de gastos del mes y lo visitas cada cierto tiempo para mantenerte en el camino correcto, te librarás del estrés de estar recordando cuándo quieres gastar en cada cosa, a cada momento.

Está Bien Equivocarse (así aprendes)

Otro de los grandes obstáculos para hacer un presupuesto es creer que tienes que registrar el 100% de tus movimientos de dinero.

Esto no es muy realista especialmente si nunca has tenido el hábito de registrar tus gastos. En lugar de preocuparte porque tu presupuesto refleje hasta el último centavo que ha pasado por tus manos, enfócate en desarrollar el hábito por sí mismo. Y poco a poco incrementa el nivel de detalle hasta lograr tener el control desado.

Por sí mismo esto será un gran ejercicio de autoconocimiento que tendrá impacto en muchas áreas de tu vida, no sólo en tu economía personal.

Mejora tu Toma de Decisiones

Finalmente, piensa en todas las veces que has querido ahorrar para lograr alguna meta de largo plazo. Por ejemplo comprar un auto nuevo, irte de vacaciones, o casarte. Pero te has autosaboteado al realizar gastos fuera de tu prespuesto, que al final sólo te alejan de tu meta.

Esto es básicamente un problema de toma de decisiones. En el momento en el que estás tomando tu decisión, necesitas tener la información organizada y accesible para poder evaluar el impacto de tus gastos.

Conclusión

Hay muchas razones por las cuales hacer un presupuesto y aplican para casi cualquier persona. Hacerlo es en realidad más fácil y útil de lo que parece en principio. Pero si aún no estás convencido/a de que hacer un Presupuesto Personal es lo tuyo o de si realmente tendrá algún beneficio, sólo te queda una opción: inténtalo y evalúa los resultados tu mismo/a.

Puedes intentarlo sólo como un ejercicio mental. Piensa, ¿qué sería mejor experimentar: un mes en el que tienes un plan y un registro de lo que sucedió con tu dinero, o un mes en el que no sabes si puedes gastar o no en algo, cada vez que sacas la billetera?

¿Estás listo/a para hacer tu presupuesto? Utiliza esta guía práctica para hacer tu presupuesto personal o suscríbete al boletín de Economía Personal para recibir (entre otros recursos gratuitos) una plantilla con todo lo que necesitas para comenzar tu presupuesto.

5 Consejos para Sobrevivir una Crisis Económica

En la vida hay altos y bajos. Esto aplica tanto a tus asuntos personales como a la economía global.

Siempre que estamos en la parte baja de un cliclo es importante encontrar una estrategia que nos mantenga a flote y que la mismo tiempo nos permita aprovechar la oportunidad de salir del bajón mejor que como entramos.

Así que sin importar si se trata de una crisis económica personal, o la siguiente depresión económica global, aquí tienes cinco consejos que te pueden ayudar.

1. No pongas atención a las noticias.

Si eres un consumidor habitual de noticias probablemente habrás escuchado en las últimas semanas notificias algo preocupantes sobre la situación económica global.

Lo interesante de la afirmación anterior, es que tiende a ser verdad siempre. Puede ser verdad hoy, fue verdad hace 1 año, hace 10 y hace 15. Y seguirá siendo verdad por mucho tiempo.

El problema es que los medios de comunicación presentan una visión distorsionada de la realidad. No digo que digan abiertamente mentiras (aunque no es improbable), pero siempre tratarán de darle más importancia a las noticias alarmantes.

Y al final de cuentas, ¿qué tanta influencia tienes sobre lo que sucede en los mercados europeos o las decisiones gubernamentales, etc? ¿Hay algo que puedas hacer en las próximas 24 horas que vaya a mejorar la situación? Si hay algo que puedes hacer, lo más probable es que no necesitabas leer las noticias de hoy para hacerlo.

Leer todas estas noticias negativas sólo aumentarán tu ansiedad y te desenfocarán de la cosas que verdaderamente tienen importancia.

2. Enfócate más en aumentar tus ingresos que en reducir tus gastos.

Reducir tus gastos está bien, pero tiene un límite práctico. Mientras que aumentar tus ingresos prácticamente no tiene límite.

Está bien revisar si hay algo que puedas reducir para tener un poco más de tranquilidad en tu día a día. Pero llega un momento en el que por más esfuerzo que hagas ya no podrás reducir tus gastos sin impactar seriamente tu vida. En ese momento, no tiene sentido seguir utilizando tu energía en algo que no te beneficiará más.

Redirige esas energías y recursos en aumentar tus ingresos. Aumenta tu “salida productiva” hacia la sociedad y …

3. Acepta tu Responsabilidad en la Situación

Ojo, no digo que tu tienes la culpa necesariamente. Pero si digo que la única persona que es responsable por salir adelante eres tú mismo/a.

Acepta toda la ayuda que te ofrezcan, pero no pongas tu esperanza en otras personas. No esperes que el gobierno, tus amigos, tus jefes ni nadie más se haga responsable por tu vida.

4. Ataca los problemas en la raíz

Aprovecha la oportunidad de resolver desde la raíz los problemas que te llevaron a tu situación actual. Podrías enfocarte en simplemente aliviar las urgencias, o podrías aprovechar la oportunidad para al mismo tiempo re-enfocar tus energías en hacer cambios profundos en tu vida.

Esto puede implicar desde cambiar de trabajo, negociar un aumento, iniciar un negocio o simplemente hacer un presupuesto.

5. Cultiva relaciones personales positivas

Especialmente cuando intentas solucionar problemas de raíz y hacer cambios profundos en tu vida, es esencial tener el soporte adecuado.

Si la mayoría de personas con las que te relacionas, son personas que opondrán resistencia a tus cambios, te bajarán los ánimos o simplemente no quieren/pueden apoyarte, debes buscar conscientemente esas conexiones que pueden marcar la diferencia entre lograr un cambio en un año o en cinco.

Cómo Negociar un Aumento de Sueldo

Así que quieres negociar un aumento a tu sueldo pero no sabes cómo entrarle a la situación.

A continuación te presento 9 consejos para aumentar tus posibilidades de conseguir ese aumento que buscas.

Nota que esta es una guía para cuando quieres negociar un aumento de sueldo con tu empleador actual. En los próximos días publicaré una guía específica para cuando quieres negociar un sueldo con un empleador nuevo si te estás cambiando de trabajo.

Sin maś introducción, los 9 consejos:

1. Pide un aumento porque sabes que lo mereces, no porque lo necesitas.

Una negociación de sueldo debe enfocarse en el valor que le das a la empresa. El hecho de que hayas cambiado de automóvil y ahora necesitas más dinero para pagarlo es irrelevante para el intercambio de valor que sucede con tu trabajo. Si te endeudaste de más y ahora necesitas más dinero para pagar tus deudas también es irrelevante para tu empleador. Él no te paga para que puedas pagar tus deudas.

De la misma forma, no permitas que la negociación se vuelva sobre si lo necesitas o no. Para tu empleador es irrelevante para qué quieres tu aumento, lo importante es que si vas solicitar un aumento debe haber un aumento en el valor que tu empleador percibe que estás generando.

2. Recuerda que estás negociando el valor de tu trabajo, no tu valor como persona.

Para muchas personas su salario tiene una gran importancia en su identidad como persona. Esto es sumamente problemático. Es cierto que tu trabajo es una forma de expresión al final de cuentas, y seguramente le pones mucho empeño, pero esto no significa que si no te dan un aumento, valgas menos. Hay muchas razones por las que puede ser que no te ofrezcan un aumento, que no tienen nada que ver con tu valor intrínseco.

3. No compares tu sueldo con el de tus compañeros de trabajos.

Esto es una extensión de las primeras reglas. La peor razón para justificar un aumento es “porque a Fulano le pagan más”. Eso también es irrelevante. Enfócate en el valor de tu trabajo para la empresa. Si llevas la negociación por este rumbo, fácilmente te pueden decir “¡Pues a Mengano le pagamos menos!”.

4. Entra a la negociación con un rango.

Ahora, en consejos más prácticos, lo primero que debes hacer es establecer un porcentaje o monto al que te gustaría que te aumenten. Por ejemplo, 20%.

En base a este porcentaje desarrolla un rango donde el límite inferior es lo menos que estarías dispuesto/a a aceptar, por ejemplo, 15%. Y el límite superior es un aumento que consideres que es posible obtener. Por simplicidad podrías aumentar lo mismo que restaste para el límite inferior, en este caso, como restaste 5% para tu límite inferior, podrías sumar 5% y tu límite superior es 25%.

Este rango es lo que da lugar a la verdadera negociación.

5. Lleva un registro de tus logros y aportes a la empresa.

Recuerda que tu negociación es sobre el valor que aportas. Es posible que la persona con quien negocies necesite un pequeño recordatorio de las mejores cosas que has aportado a la empresa, por eso es importante que lleves algún tipo de registro de proyectos terminados, clientes adquiridos o cualquier otra instancia en la que tú sepas que tu trabajo haya sido importante para la empresa.

También ten presente todas los aportes “extras” que haces a la empresa fuera de la descripción de tu puesto. Tal vez eres a quien todos tus compañeros hacen preguntas técnicas y les ayudas con su trabajo, eso se llama liderazgo. O tal vez has hecho propuestas de mejoras al ambiente laboral que han beneficiado a otros, etc.

6. Deja que sea tu empleador el que haga la primera oferta.

Una vez en la negociación, debes mencionar que quieres discutir tu sueldo, pero evita a toda costa decir cuál quieres que sea tu aumento. Esta es una vieja regla de todo negociador, el primero que revela sus cartas tiene menos poder en la negociación.

Lleva la conversación por el camino de cuál es el valor que tu empleador le da a tu trabajo. Puedes preguntar abiertamente con quien estés negociando: “¿Para usted cuál es el valor que tiene mi trabajo?” Trata de mencionar algunas de las cosas de tu lista del punto anterior y pregunta con honestidad y de forma natural a tu jefe, cuánto valora esos aportes.

Si te presiona para que tu des un número primero y realmente no va a avanzar la negociación si no lo haces, haz esto: di un número ridículamente alto. Di algo que se note que es una broma pero que sea un gran número. Di algo como, 5 millones de dólares. Luego, di de forma casual el límite superior de tu rango, y luego insiste en que sea la otra persona la que te hable de cuánto valora tu trabajo.

Esta técnica se llama “anclar” la negociación. Lo más probable es que tu jefe, al igual que tú, también tenga un rango al que estaría dispuesto a aumentarte. El valor alto que dijiste al principio hace su mente se enfoque más en los valores superiores de su rango.

7. Busca el momento oportuno para negociar.

Por ejemplo, si sabes que la empresa acaba de perder a uno de los clientes más grandes que tiene, probablemente sea un mal momento para negociar un aumento.

Por otro lado, si sabes que la empresa acaba de adquirir un gran cliente, o está comenzando a crecer sustancialmente, probablemente sea un buen momento para negociar un aumento. Si acaba de terminar un negocio o proyecto importante para la empresa, y tu fuiste parte importante de dicho proyecto, es el momento perfecto para negociar un aumento.

Debes ponerte siempre en los pies de la otra persona y tratar de ver el entorno como ella lo ve.

8. Se abierto a la posibilidad de recibir el aumento en beneficios y no en dinero.

Las empresas, como las personas, pueden tener problemas financieros temporales. Puede ser que tu empleador sí quiere darte un aumento pero sinceramente no están en la capacidad financiera para dartelo (todavía). O puede ser que a ti mismo/a te interesarían más otros beneficios en lugar de sólo el aumento monetario.

Por ejemplo, podrías negociar cambios en tu horario de trabajo, beneficios de salud, seguros, etc.

9. Prepárate para abandonar la negociación.

En cualquier negociación a la que entres debes estar dispuesto/a a la posibilidad de que no haya trato. Siempre, siempre, siempre es una opción que debes estar preparado/a a aceptar.

La forma más común de crear esta salida, es tener otra opción de empleo con un salario como el que quieres. Esto, por supuesto, implica que antes de entrar a la negociación de aumento de sueldo buscaste otro empleo y ya tienes una oferta a la vista (mañana hablaremos sobre cómo negociar esa otra oferta).

Algo que quisiera mencionar es que buscar otro empleo no es algo malo. Parece algo evidente, pero muchas personas sienten como si estuvieran traicionando a la empresa por buscar otro empleo. O creen que es una manipulación presionar la negociación con una alternativa. Pero la verdad es que eso no tiene absolutamente nada de malo o inmoral o antiético. En todo caso es lo más lógico y racional. Todas las negociaciones, a todo nivel, se ven beneficiadas al tener alternativas. Incluso tu empleador, cuando te contrató, no fuiste la única persona a la que evaluó. Tenía otras opciones y eso lo hace tener su cuota de poder en la negociación. Es algo natural.

Por supuesto, no es fácil siempre tener una oferta alternativa de empleo para negociar un aumento. En ese caso la salida puede ser que acuerdes con tu empleador que no recibirás el aumento ahora pero que revisitarás el tema en un mes.

Consejos Extras

Para terminar, un par de consejos extras que pueden beneficiarte no sólo en una negociación de aumento de sueldo, sino en cualquier negociación:

1. Aprende a leer a las personas. Esto es una combinación de hacer las preguntas correctas y sabes escuchar. Habla bastante con tu jefe para saber cuáles son los valores que espera que muestres en tu trabajo (idealmente éstos están alineados con tus propios valores) y entonces enfócate en mostrar tu valor de esa forma. Recuerda que todos los humanos tenemos motivaciones emocionales y no siempre somos 100% racionales.

2. Practica. Consigue dos o tres amigos/familiares con quienes puedas practicar tu negociación. Pídeles que hagan las veces de tu jefe y siéntate con ellos a negociar como lo harías con tu jefe. Incluso es bueno, si es posible, que te filmes hablando para afinar los detalles como tu postura, la confianza con la que hablas, etc.

¿Cuál ha sido tu experiencia?

¿Has tenido alguna experiencia positiva negociando un aumento? ¿O lo has intentado y no ha funcionado muy bien? ¿Qué otros consejos tienes para alguien que quiera negociar?

¡Comparte tus experiencias en los comentarios!

¿Cuáles deben ser los porcentajes en mi presupuesto?

Una de las preguntas que recibo ocasionalmente de los lectores es:

¿Podrías por favor indicarme cuáles son los porcentajes correctos que debería asignar a cada categoría de mi presupuesto?

Después de analizarlo detenidamente por unos días llegué a los…

Porcentajes Absolutamente Correctos para tu Presupuesto, Garantizado

Sin mayor introducción, los porcentajes son:

50% – Ahorro
20% – Entretenimiento
5% – Gastos Básicos (Energía, Teléfono, Agua, Gas, etc)
5% – Educación de tus Hijos
25% – Pago de tus Tarjetas de Crédito
35% – Pago de mis Tarjetas de Crédito (gracias!)

Esta es la forma correcta de hacerlo. Cualquier cosa diferente, está MAL.

Bien, ahora en serio…

Mientras ibas leyendo los porcentajes de arriba probablemente ibas pensando en lo ridículo que suena gastar 5% en tus gastos básicos y 35% en mis tarjetas de crédito. Si eres observador/a incluso pensaste “esto suma 140%!”.

Si no lo notaste antes, acabas de subir a verificar la suma.

Pero la pregunta importante es: ¿cómo supiste que los porcentajes eran un chiste?

En realidad, es posible que haya alguien que sí quiera tener estos porcentajes de gastos (aunque sin la parte de mis tarjetas de crédito… talvez). Imagina alguien que aún vive con sus padres, no tiene mayores responsabilidades y trabaja sólo para si mismo/a. No es tan descabellado pensar que gaste 20% de sus ingresos en diversión y esté ahorrando un poco para sus futuros hijos.

La idea es que los porcentajes que funcionan para ti pueden ser inútiles para alguien más. Para encontrar los que tienen sentido para tu situación particular debes dar un paso atrás y ver desde una perspectiva más ámplia. Debes pensar en más que simplemente ¿cómo distribuyo mi dinero? Tu finanzas deben estar en concordancia con el resto de tu vida.

Esto puede ser más difícil que simplemente usar los porcentajes que alguien más usa, pero seguramente sabes que no soy partidario de buscar una solución rápida.

Para tomar una decisión desde una perspectiva más ámplia debes mezclar estos dos ingredientes:

  • Tus Metas
  • Experimentación

Tus Metas

Esto es bastante intuitivo. Una persona que está en su primer empleo, se acaba de graduar de la Universidad, no tiene hijos y quiere iniciar un negocio, ve la vida de forma muy diferente que alguien que tiene una familia con 3 hijos y está buscando un ascenso en su empleo.

Las cosas que valora cada persona son diferentes. La importancia que recibe cada valor con respecto a otros valores es diferente, y por ende, las metas que establece cada uno son diferentes.

Por esto es crucial que antes de pensar en porcentajes para tu presupuesto, primero tengas claras tus metas a corto y mediano plazo, porque de ellas se derivan las cosas en las que vas a gastar e invertir tus recursos, incluyendo obviamente, tu dinero.

Si tus metas no están claras, terminarás gastando en cualquier cosa que se te ponga en frente. O quizás en cosas que valoras simplemente por condicionamiento social y no por elección consciente. O probablamente un día gastes en algo impulsivamente, sólo para sentirte culpable unos días después cuando lo analizas pensando en el futuro.

Esta es percisamente una de las razones por las que insisto en que no debes ahorrar para “el futuro”. Incluso metas de más de 3-5 años no son muy útiles para tomar decisiones como cuánto y para qué ahorrar, o los porcentajes de gastos de tu presupuesto.

Y no quiero decir que no deberías tener metas a largo plazo. Simplemente, las metas a largo plazo son motivadores generales que debes descomponer en metas más pequeñas y manejables. Un general del ejército puede tener la meta de “ganar la guerra” pero eso no le ayuda a tomar las decisiones del frente de batalla.

Una vez que tienes una serie de metas claras para, digamos, uno o dos años, debes descomponerlas en sub-metas mensuales. De nuevo no sólo me refiero a metas de dinero. Puede ser que se trate de proyectos que aparentemente no tienen nada que ver con tus finanzas, pero la claridad que obtendrás al especificar tus metas impactará por completo la forma en que tomas decisiones, incluyendo las de tus gastos.

Experimentación

El segundo ingrediente para establecer tus porcentajes de gastos es atreverte a experimentar y equicovarte.

Planificar es una tarea esencial para lograr tus metas. Pero ninguna cantidad de planificación por adelantado te preparará por completo para la realidad. Una vez que comiences a implementar tus planes debes adoptar cierta flexibilidad para poder sobreponerte a los imprevistos.

En términos prácticos, hablando de porcentajes en tu presupuesto, esto significa que escojas cualquier porcentaje para tus categorías de gastos. No tienen que ser perfectos, basta con que sean suficientemente buenos. Pero debes asegurarte de evaluar (al final del mes, por ejemplo) cuáles fueron tus resultados en términos de tus metas y hacer los ajustes necesarios.

Dudo mucho que cometas algún error catastrófico que desencadene la tercera guerra mundial. Te equivocarás y sobrevivirás y el presupuesto del siguiente més será diferente. Esas son las cosas que son variables. Lo permanente son tus metas y lo que logres aprender de tus equivocaciones.

Déjame repetir esto para que quede claro: está bien equivocarse. Desafortunadamente la sociedad le ha dado una muy mala fama a las equivocaciones y la mayor parte del tiempo vivimos con temor a equivocarnos. Sin embargo, las equivocaciones son la fuente más efectiva de aprendizaje.

Ahora comparte en los comentarios ¿cómo has establecido tus propios porcentajes para tu presupuesto? ¿cuáles son los gastos más difíciles de estimar? ¿y cuáles son los más difíciles de cumplir?

La Cuesta de Enero (revisitada)

Hace un año escribí un artículo llamado La Cuesta de Enero.

Por si no lo has leído, resumo la idea principal del artículo: la causa raíz (y por lo tanto la solución) a los problemas fiancieros típicos de enero no está en enero. Sino en junio o septiembre del año anterior. La premisa es que cualquier acción de emergencia que tomes en enero para lograr sobrevivir la famosa cuesta, no es una solución a largo plazo ni definitiva.

Compartí en ese momento un par de artículos sobre una mejor forma de ponerse metas anuales que los tradicionales “propósitos” de año nuevo. Y traté de motivarte para que comenzaras en ese enero a prepararte y mejorar sustancialmente tus hábitos para este enero.

Así que ahora te pregunto ¿cómo te fue? ¿dieron resultados tus esfuerzos? ¿qué cosas experimentaste durante el año? ¿qué has aprendido sobre ti msmo/a que te haya puesto un paso adelante de como estabas hace un año?

El propósito de hacer estas preguntas es darle una mirada honesta a tu vida. Y no se trata de sentirse mal sobre las cosas que no salieron como pensabas (la segunda mitad de este artículo es un ejemplo personal de esto), sino de sacar conclusiones que te ayuden a cumplir tus verdaderos deseos. Míralo de la forma en que apunta la filosofía del Tao Te Ching:

“Conocer a otros es ser inteligente, conocerse a uno mismo es verdadera sabiduría; dominar a otros es fuerza, dominarse uno mismo es verdadero poder”.

Conocerse a uno mismo comienza con ser 100% honesto con uno mismo.

Así que me gustaría que abajo en los comentarios compartas cómo te fue desde hace un año atrás. Cuáles fueron tus principales logros y tus principales retos y qué cosas aprendiste de ti mismo/a que te han ayudado en cualquier aspecto de tu vida.

Anuncio Importante

Como muchos se habrán dado cuenta, desde hace varias semanas que no hay movimiento por estos lugares. Y es posible que te estés preguntando qué ha pasado.

Así que en este artículo explicaré brevemente qué pasó, qué significa para ti como lector/a de EP.

Al Grano

No hay mucho que explicar si nos ceñimos a los hechos: Durante los últimos meses del año he tenido mucho más trabajo que de costumbre.

Profesionalmente podría categorizarme como “desarrollador web” y desarrollo web es lo que hago. Al parecer esto de la internet está de moda así que hay mucha gente que quiere un sitio web… ¿quién lo habría pensado?

Estoy seguro que, siendo un sitio de finanzas personales, comprenderás que tomé la decisión que más me convenía financieramente. Si bien EP genera un poco de ingresos gracias a la publicidad, decidí enfocarme en mi actividad económica principal.

Esto implicaba que no tenía el tiempo adecuado para EP y preferí distanciarme temporalmente del blog en lugar de publicar artículos mediocres solo para salir del paso.

Pero ahora estoy regresando y tengo algo interesante que compartir.

Aplicación de Finanzas Personales

Este tiempo alejado del blog (y con más desarrollo web) ha tenido sus ventajas. Una es que finalmente comencé a hacer algo de trabajo “detrás de las cortinas” para un servicio web (te dije que estaba de moda!) que espero cambie por completo la forma en que administras tus finanzas.

Comenzaré a compartir más información sobre el desarrollo de esta aplicación y lo haré por dos razones:

1. Porque necesito de tu ayuda para asegurarme de que esta aplicación se adapta de la mejor manera posible a tus necesidades; y
2. Porque, y no me importa admitirlo, quisiera que TODOS se enteren (y también me serviría de mucho tu ayuda con eso!)

¿Quieres más detalles?

Algo que puedo decirte es que no se tratará simplemente de una aplicación para hacer un presupuesto. Será, con tu ayuda, mucho más que eso. Pero la situación es la siguiente: voy a comenzar a enfocarme mucho más en quienes ya se suscribieron al boletín.

Esta es una suscripción completamente gratuita, obtienes acceso a unos recursos muy útiles para tus finanzas y además te enterarás antes que nadie (y puedes ser parte) del avance de la aplicación.

En los próximos días enviaré más información sobre cómo puedes participar en las primeras etapas del desarrollo.

Por supuesto, seguiré publicando algunos artículos públicos en el blog, pero mi enfoque principal será con los recursos para suscriptores y la aplicación.

Y eso es todo por ahora. Agradezco de corazón a todos quienes me han apoyado hasta ahora con su tiempo, atención y comentarios.

¡Nos vemos en el boletín! 😉

Mi deuda es 25.5 veces más que mi sueldo

Pepe dejó el siguiente comentario en otro artículo:

Hola, he leído tu articulo y me parece muy bueno, pero creo que lo mio es mucho mas grave, tengo deudas que superan en extremo mis ingresos. Esto lo he manejado siempre haciendo compras de deuda y actualmente tengo 7 tarjetas de crédito, todas al limite, 2 de ellas las utilizo para cubrir el pago de las otras, pero el punto es que ya casi he llegado al limite de crédito de estas 2 tarjetas y no tengo como pagar.

Mi deuda es 25.5 veces más que mi sueldo, entonces no se que podría hacer, ¿cuál es tu consejo? Yo había pensado dejar de pagar algunas deudas y seguir pagando otras y hacer siempre lo mismo con algunas entidades de mes en mes intercaladamente.

O la otra solución pero creo que aun más costosa sería pagar solo a 1 o 2 entidades y terminar con ellas y luego pagar las otras. Pero esto me traería muchos problemas, como registro en INFOCORP (entidad que se encarga de registrar a clientes morosos, yo les digo LOS CHISMOSOS).

Espero me puedas ayudar y dar un buen consejo.

¿Qué le dirías a Pepe? ¿Has estado en una situación similar? Si has estado en una situación similar, ¿cómo te sentiste y qué hiciste (o estás haciendo) para salir ella?

¡Comenta!

¿Por Dónde Empiezo a Mejorar mis Finanzas?

Una de las preguntas frecuentes que recibo de lectores que están empezando el viaje hacia unas finanzas sanas es: “¿por dónde empiezo? Mis finanzas están tan desordenadas que ni siquiera se por dónde empezar!

Esto es natural. Nuestras finanzas están enlazadas fuertemente con el resto de nuestra vida, por lo que los problemas financieros pueden convertirse fácilmente en un un problema abrumador.

En este artículo, vamos a explorar este problema. Veremos cuál es la forma en que la mayoría de personas reacciona ante esta situación, por qué lo hace, por qué no funciona y cuál sería una mejor alternativa para salir del gatuperio.

La Reacción Natural

La mayoría de personas se da cuenta de que tiene problemas financieros cuando:

  • Tiene una sensación de que el dinero “se fuga”. Se va y no deja dicho a dónde
  • Las deudas comienzan a caminar más rápido que sus dueños. Les van pisando los talones.

Cuando esto sucede, se disparan los detectores internos de peligro y entramos en modo de emergencia.

Por lo tanto, la reacción natural es enfocarse con toda la energía posible en gastar menos y pagar las deudas. Enfocarnos en reducir gastos y/o pagar las deudas tiene el potencial de eliminar —al menos temporalmente— las presiones financieras más urgentes.

Desde un punto de vista puramente financiero, la reducción de gastos y el pago de deudas son las opciones inteligentes. Pero debemos recordar que estamos hablando de finanzas personales.

Somos humanos, por lo tanto hay que ver más allá del simple problema matemático.

Enfocarse sólo en estas áreas puede producir resultados en el corto plazo pero es difícil mantener la motivación por mucho tiempo.

Quizás comiences a pagar un poco más a las deudas hasta que te vuelves a sentir fuera de peligro inminente, y no llegas a comprometerte a hacer cambios profundos en tus finanzas. O haces algunos recortes en tus gastos pero en cuanto vuelves a tener oportunidad repites los mismos patrones de conducta.

Así, tus deudas vuelven a acumularse, tus gastos vuelven a crecer sin control y vuelves al punto de inicio. Repites el ciclo. Y nunca tus finanzas parecen estar bien.

¿Por qué escogemos este camino?

Concentrarse en las soluciones que tienen sentido desde un punto de vista financiero no necesariamente es lo mejor. Además del factor matemático de que estás gastando más de lo que ganas, existen factores emocionales y mentales que son la raíz del problema.

La mayoría de personas ya sabe esto, pero sigue enfocándose en las soluciones transitorias porque están condicionadas a pensar que esas son las acciones “inteligentes”. Si le preguntas a cualquier persona ¿qué deberías hacer en una situación así?, lo que sugerirá es que gastes menos o que pagues tus deudas (duh!). Esta influencia puede ser tan grande que puede provocarte sentimientos de culpa si no lo haces.

Además, es una forma de falso logro.

Te esfuerzas por gastar menos y pagar las deudas. El estar en una situación así se vuelve parte de tu identidad. Te identificas con personas en situaciones similares, hablan de sus problemas, se quejan juntos de los factores externos que no pueden controlar, etc.

Y no quiero decir que esté mal comentar la situación con otras personas o buscar soluciones juntos. El problema es cuando simplemente se habla de la situación y nunca se llega a actuar para corregirla.

El Inicio de un Camino Diferente

Si ya sabes que esta forma de actuar no te ha llevado a solucionar los problemas, déjame sugerirte un enfoque ligeramente diferente.

El primer paso, si tienes problemas financieros, es trabajar en algo que te gusta.

No empieces por hacer un plan detallado sobre cómo pagarás tus deudas, ni dediques tu tiempo libre a buscar todos los descuentos que puedas para reducir tus gastos un poco.

Lo que quiero decir es que toda tu energía extra, que normalmente enfocarías en pagar más a tus deudas o reducir tus gastos, la enfoques en asegurarte de que estás trabajando en algo que no sólo te da ingresos sino que te da alguna satisfacción.

¿Significa eso que deberías dejar de pagar tus deudas y correr a renunciar a tu empleo de inmediato?

No necesariamente. Si quieres renunciar a tu empleo (ya sea para trabajar por tu cuenta, o conseguir uno diferente), por supuesto hazlo, hay muchas razones para hacerlo. Pero no todos tienen la misma tolerancia hacia este tipo de riesgo.

Si no eres del tipo de persona que haría algo así, al menos enfócate en incorporar gradualmente alguna actividad satisfactoria y productiva en tu vida. Lo más común es tratar de convertir un pasatiempo en negocio, ofrecer consultorías profesionales sobre tus áreas de experiencia, explotar tu conocimiento a través de un sitio Web, etc.

Comenzar por hacer un trabajo que te cause satisfacción te proveerá de una motivación totalmente diferente a la que te podría proveer el simple hecho de pagar X deuda, pero seguir en la misma rutina de siempre. O reducir en Y categoría de gastos sin que haya un beneficio más allá que el de haber ahorrado en Y categoría de gastos.

Hacer un trabajo que te cause satisfacción te dará también una sensación de equilibrio desde la que es más fácil tomar decisiones en otras áreas. ¿Qué crees que sería más fácil: reducir gastos teniendo el objetivo claro de potenciar tu nueva carrera o reducir gastos para seguir haciendo lo mismo de siempre?

Hacer un cambio de esta naturaleza es difícil. Precisamente por eso, creo que debería ser lo primero en lo que te enfocas.

Muchas personas consideran que un cambio de empleo o carrera está en algún punto del camino hacia una mejora de su vida y sus finanzas; pero lo dejan siempre para después. Después de pagar las deudas, después de ahorrar X cantidad, después de estudiar una maestría, después de comprar un automóvil, etc.

Siendo una de los cambios más difíciles de hacer, es uno de los cambios con mayor potencial de satisfacción y rentabilidad. Por lo que mi propuesta es que, en lugar de posponerlo indefinidamente, enfrentes el problema de frente, lo más pronto posible.

Una vez que estás trabajando en algo que te causa satisfacción real (o al menos, estás tomando acciones concretas para lograrlo), ¿en qué deberías enfocarte?

El segundo paso es ahorrar.

Así es, todavía no te enfocas en una estrategia para pagar tus deudas, o usas tu tiempo en reducir hasta el último centavo tus gastos. Si en el camino pudiste hacer algo extra al respecto, genial, pero no es tu enfoque principal.

Las razones por la que es tan importante comenzar a ahorrar son:

  • Si has acumulado deudas porque has tenido imprevistos o emergencias, lo que menos quieres ahora es que se presente una nueva emergencia y tengas que cavar una agujero aún más grande.
  • Establecer metas de ahorro y lograrlas es una actividad que va mucho más allá de simplemente guardar dinero. Para mucho es un ejercicio de voluntad, estrategia y mucho esfuerzo. Desarrollar el hábito de ahorrar (qué básicamente es el hábito de posponer una gratificación) es fundamental para cualquier otra área de la vida.

Y recuerda no ahorrar para “el futuro”.

En Resumen

  1. Encuentra trabajo que te cause satisfacción y no sólo que te pague. No importa si no es algo a tiempo completo todavía. Lo importante es empezar.
  2. Desarrolla el hábito de ahorrar para metas específicas. Prépárate para que en caso de emergencias no tengas que recurrir —de nuevo— a las deudas.
  3. Incorpora estrategias más complejas para pagar tus deudas, invertir, desarrollar negocios, etc.
  4. Cuando tengas tiempo averigua qué significa la palabra gatuperio. Yo la conocí hasta hoy. :)

La Cuesta de Enero

Ojalá alguien me pagara $1 por cada artículo inútil que se escribe sobre la “cuesta de enero”. Sería millonario. :)

¿A qué me refiero con inútil? Apostaría a que no encuentras un artículo sobre la “cuesta de enero” que no vaya algo como “10 tips para sobrevivir la cuesta de enero”. En otras palabras, cómo solucionar superficialmente el problema (exclusivamente durante el mes de enero) en lugar de prevenirlo en primer lugar.

(Por cierto, un día de estos publicaré un artículo explicando por qué cada vez que leo un artículo con “tips”, muero un poco.)

Atacar la raíz del problema es lo más lógico que hay, todos lo sabemos. No sólo quienes escribimos de finanzas sino cualquier persona que tenga finanzas, sabe que lo mejor sería estar preparados. Pero no lo estamos, y ése es el punto.

La mayor parte de contenido de finanzas personales (y acepto que en el pasado he caído en esta trampa) es simplemente repetir una y otra vez que “gastes menos de lo que ganas” o “que las deudas son el demonio”, etc. Pero ya sabemos que eso no ayuda mucho, ¿cierto?

Puedes leer 1,000 artículos que digan que tienes que gastar menos de lo que ganas y eso no va hacer que gastes menos de lo que ganes. A menos que estés preparado psicológicamente preparado/a para hacer un cambio interno. Luego, ese cambio interno se verá reflejado en tus condiciones externas.

¿Cuál enero?

Si estás en problemas financieros en este enero por los gastos de fin de año, primero, debes aceptar que la razón estuvo en diciembre, o quizás en noviembre o agosto del año pasado.

Definitivamente deberás hacer algunos esfuerzos extras este mes. Recortarás gastos con urgencia para lograr llegar a fin de mes. Talvez te endeudes un poco más para cubrir los gastos. Harás lo que has hecho en otros años y de una u otra forma llegarás a fin de mes con un poco más de frustración.

Luego, es donde está el verdadero reto.

Este artículo no se trata de cómo superar la cuesta de este enero. Este artículo se trata de cómo evitar la cuesta de enero del próximo año.

Una de las razones por las que la mayoría de personas no cumple sus Propósitos de Año Nuevo es que sólo piensa en ellos durante unas semanas al principio del año. Pero, ¿alguna vez has estado pensando en tus propósitos en junio?

En los momentos cruciales, en el día a día, cuando la magia del año nuevo se ha desvanecido tenemos cosas más urgentes (no necesariamente importantes) en qué pensar, y los propósitos se quedan en eso, propósitos. Buenas intenciones y nada más.

Jerónimo Sánchez, El Gachupas, escribió un artículo sobre esto que deberías leer hoy mismo: Los propósitos no son objetivos. Otra recomendación es este artículo de Johnny B. Truant: Resolutions suck. Try Anarchy.

Regresando el tema de la cuesta de enero, el problema es básicamente el mismo. En junio, no estás preparándote en los gastos que harás en enero. Y de nuevo, el problema no es que no sepas que deberías hacerlo.

El problema es que, aunque lo sepas, no encuentras una forma de tomar acción. Como dije antes, esto es algo psicológico.

Y esto no es algo de lo que hay que sentir culpa o avergonzarse. Es una cuestión de perspectiva y no de conocimiento. Lo que hace falta es fomentar hábitos y habilidades fundamentales que te permitirán tomar acciones preventivas en el momento adecuado y no vivir tu vida reaccionando a las situaciones, tomando acciones correctivas todo el tiempo.

Y de nuevo, leer 1,000 artículos en junio sobre por qué deberías estar preparándote para enero, no lograrán el cambio.

12 Meses para Prepararte

Como estamos hablando de la cuesta de enero del próximo año, tiene una docena de meses para prepararte. ¿Es eso algo bueno o algo malo?

Desde algunos puntos de vista esto puede ser algo malo:

  • Durante todo este tiempo probablemente pierdas la motivación para prepararte
  • Durante todo este tiempo probablemente surjan cosas más urgentes de las cuales preocuparse
  • Puede ser que te esfuerces por 12 meses y de todas formas el próximo enero tengas problemas financieros

Definitivamente ese punto de vista no es muy útil. Así que cordialmente te invito a que tomes ese punto de vista, lo dejes caer en la taza del inodoro (cuidado te salpica) y lo dejes ir. Incluso puedes sonreír maliciosamente cuando lo veas dar vueltas hacia la oscuridad del caño.

Ahora que dejaste espacio libre para un nuevo punto de vista (algo que los que saben llaman “tener una mente abierta”) te propongo esta nueva forma de verlo:

  • Durante todo este tiempo podrás experimentar estrategias y tácticas para mejorar poco a poco tus finanzas, no todos somos iguales así que se vale probar de todo
  • Durante todo este tiempo podrás refinar poco a poco tus prioridades para mejorar tu vida, no sólo financieramente, sino en todas las áreas que te importan
  • Los 12 meses van a pasar de cualquier forma, y tu tienes la posibilidad de escoger cómo saldrás al final del año, incluso cuando aún tengas problemas financieros el próximo enero, habrás aprendido mucho (mucho!) sobre ti mismo

Claro, habrán momentos en los que pierdas la esperanza del proceso, especialmente porque aún no hay resultados visibles (al menos en términos de dinero).

Pero esta preparación es como construir una casa. Cuando van unas semanas de construcción no te frustras porque aún no esta hecho el techo. Dicen por ahí, que primero hay que hacer las paredes.

Y antes, los cimientos.

Trabajando Juntos

Así que además de burlarme un poco de lo inútiles que son todos los artículos sobre la Cuesta de Enero (a excepción de este, claro) este artículo sirve como compromiso.

El año pasado publiqué mis metas del año. Cumplí a medias, pero eso no es lo importante para ti. Si vienes a este blog regularmente asumo que lo que te importan son tus metas, no las mías. Y aunque las mías tienen que ver con las tuyas, mejor las cumplo y no pierdo (tu) tiempo escribiendo sobre ellas. 😉

Lo que sí diré, sin embargo, es que este año la meta implícita del Economía Personal será prepararte para la cuesta de enero 2012.

Y si te comprometes y trabajas con esfuerzo, ese enfoque hará una diferencia.

Lo mejor que puedes hacer en este momento es, si no lo haz hecho, suscribirte al boletín. Uno de los nuevos extras que recibirás al suscribirte es una serie de artículos (un mini-curso podría decirse) basados en el libro Los 7 Hábitos de la Gente Altamente Efectiva.

Quienes ya son suscriptores comenzaron a recibir este contenido desde hace varias semanas. Pero gracias a los avances tecnológicos de última generación obtenidos a través de la colaboración científica entre países desarrollados y entes alienígenas, en cuanto te suscribas comenzarás a recibir los artículos, desde el primero, ¡automágicamente!

Esta serie de artículos, es parte de los cimientos de los que hablamos antes. Probablemente no verás que ahorras $100 extras cada mes como resultado de leerlos. Sin embargo, si aplicas lo que aprendas y usas los ejercicios, comenzarás a cambiar creencias y hábitos fundamentales que te llevarán a ahorrar cualquier cantidad de dinero que tú elijas.

Tengo más planes específicos para este año, pero he descubierto que compartirlos no tiene un gran impacto en mi desempeño para lograrlos. De hecho, creo que puede ser contraproducente. Hablaré sobre eso más adelante.

Por ahora, espero que le saques el jugo este nuevo año. Día a día.

Entrevista: Alejandro Corpeño de KidsAbacus

Como prometí en el artículo anterior, aquí está una entrevista con Alejandro Corpeño, desarrollador principal de KidsAbacus, donde nos comparte algunos detalles sobre el desarrollo de la aplicación y algunas ideas sobre emprendimiento (en caso de que alguien, por algún extraño motivo, esté pensando en iniciar un negocio).

Alejandro ha creado varios proyectos (WebConfLatino, TuBabel, Blipea) y tiene más de 10 años de experiencia como consultor de diseño y desarrollo Web.

Alejandro Corpeño
Foto por Alex de Carvalho.

¡Empecemos!

¿Cuál fue tu inspiración para iniciar KidsAbacus?

Hace poco más de un año me casé y me vine a vivir a El Salvador. Mi esposa tiene un hijo de 10 años de edad y ahora en nuestro rol educándolo hemos tenido que ingeniárnoslas en el proceso de ser padres juntos.

Algo que noté desde hace un año es que resulta difícil lograr que los niños se motiven a hacer cosas como levantarse temprano para ir a la escuela, hacer tareas, comerse los vegetales y otras por el estilo. En un par de ocasiones mi esposa utilizó un método de puntos en papel y lápiz. Ella se ponía de acuerdo con el niño para definir una lista de tareas o metas por las que él podría ganar puntos, luego definían una lista de posibles premios, cada uno con un costo de puntos. Luego, semana a semana llevaban el control de puntos en un cuaderno.

Ese sistema de papel y lápiz fue la inspiración para KidsAbacus. Pensé que con un sistema Web se podrían solucionar algunos problemas del modelo en papel. Por ejemplo, el niño pierde motivación si no tiene una representación tangible de sus puntos a mano… en el caso del cuaderno es algo a lo que tiene acceso solo cuando se sienta con los padres para actualizar los puntos. Pero en un sistema Web el niño tendría acceso a su “estado de cuenta” en cualquier momento y tomar decisiones propias acerca de cómo usar esos puntos.

Por ahora, ¿cuáles son los planes para el futuro de KidsAbacus?

Por el momento la versión de KidsAbacus que hemos lanzado al público es un Producto Mínimo Viable (término usado en la metodología de “Lean Startup” de Eric Ries).

[Nota de Víctor: los links van al blog de Eric Ries, una lectura obligatoria para cualquiera que piense iniciar un negocio, principalmente basado en tecnología/web, aunque muchos conceptos aplican en otros ámbitos.]

Un Producto Mínimo Viable sirve para medir primero el interés de un mercado meta en una hipótesis bajo la cual creamos un prototipo. El producto luego se va evolucionando a medida que el público meta nos proporciona retroalimentación.

Con KidsAbacus en este momento estamos midiendo ese primer nivel de interés. Tuvimos más de 50 usuarios registrados en las primeras 24 horas y estos han estado enviando sus sugerencias por medio de emails directos o a usando la cajita de Feedback que colocamos en el website.

Lo que hemos podido ver en este momento es que hay interés y que podemos seguir adelante con el desarrollo de varias funcionalidades que ya teníamos en mente, pero que los usuarios iniciales nos han confirmado que son necesarias.

Continuaremos desarrollando las mejoras y lanzándolas al público para medir la aceptación y entrar en un ciclo de desarrollo y mejora continua.

¿Estás trabajando solo en este proyecto o tienes algún socio?

No estoy solo. Estoy desarrollando el proyecto con Fabián Ramírez, un desarrollador chileno que vivió un año en El Salvador. Conocí a Fabián unos meses después de venir a vivir a San Salvador y como ambos somos desarrolladores nos hicimos amigos y frecuentemente conversábamos acerca de nuestras ideas de proyectos. Hace menos de 2 meses decidimos desarrollar un prototipo y lanzarlo al mundo, y así comenzamos reuniéndonos unas cuantas horas a la semana, desde los primeros días de Noviembre hasta tener listo el producto que lanzamos el 15 de Diciembre.

¿Qué recomendaciones le darías a quien quiera usar KidsAbacus para enseñar hábitos financieros a sus hijos? ¿qué tipo de actividades y metas son las más convenientes?

Con KidsAbacus los niños aprenderán acerca de las consecuencias positivas de sus actos en la forma de acumular capital (virtual) con el que tienen la capacidad de obtener recompensas.

Al dar este poder a los niños ellos aprenden desde muy jóvenes las bases del manejo responsable de un presupuesto, el hábito del ahorro, cómo alcanzar metas de corto, mediano y largo plazo.

KidsAbacus permite que los niños intercambien sus puntos por recompensas inmediatas, por ejemplo, si un niño tiene un saldo de 350 puntos en un momento dado, puede tener tres posibles recompensas y decidir obtener una de ellas inmediatamente por 100 puntos pero depositar 250 puntos en una meta de largo plazo que le cuesta 1500… el sistema maneja el concepto de alcancías enlazadas a recompensas.

Se recomienda que para los niños más jóvenes (entre 6 y 8 años) las metas sean de corto plazo, de valores de puntos bajos y que puedan obtener durante el mismo día o semana en que realiza obtiene los puntos.

Para niños mayores de 8 años ya pueden ir aprendiendo el concepto de recompensas de largo plazo y hacer uso de las alcancías. Para ellos se pueden definir varios niveles de recompensas, en rango de puntos desde los más bajos (de corto plazo) hasta niveles alto de puntos (largo plazo) que puede tomarle varias semanas alcanzar.

Hablando de nuevo sobre emprendimiento, ¿Qué consejo le darías a alguien que tiene una idea de negocio pero aún no se anima a iniciarlo?

Le aconsejaría que empiece cuanto antes a ejecutar su idea y ponerla frente a su público o mercado meta. De esta forma podrá validar si existe o no un mercado. En el proceso deberá estar dispuesto a ajustar varios aspectos de su idea ya que muy frecuentemente nos encontramos con que la idea que teníamos en nuestra cabeza no encaja perfectamente con lo que el mercado quiere, pero con unos cuantos ajustes puede lograr mayor aceptación.

Antes de comenzar es recomendable que revises que está haciendo la competencia. No creas que eres la única persona en el mundo que tiene la idea que tú estas pensando… simplemente busca en Google y verás quiénes más están haciendo algo que compite directa o indirectamente con tu idea.

Encontrar competencia existente no debe ser desalentador, al contrario, te ahorra una de las mayores incertidumbres que tienen quienes innovan: saber si existe o no un mercado. Si hay competencia quiere decir que el mercado existe o al menos otras personas (tus competidores) así lo piensan.

¿Y qué consejo de darías a alguien que aún no tiene una idea de negocio pero quiere encontrarla?

Les aconsejaría que observen con mayor detalle las actividades que ellos y quienes les rodean llevan a cabo día a día. Las necesidades de un nuevo producto o servicio pueden encontrarse en las actividades más simples y cotidianas.

Otra forma de encontrar ideas es asistiendo a eventos de emprendimiento. En estos podrá socializar y hacer conexiones con personas afines que también están buscando iniciar un negocio. Posiblemente alguien más tenga una idea y necesite encontrar socios y puedan iniciar una relación de negocios interesante.

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Comentarios Finales

Si aún no lo has hecho, visita KidsAbacs para crear tu cuenta, crear las de tus niños y comenzar a desarrollar buenos hábitos.

¿Tienes alguna pregunta adicional? ¿Qué te ha parecido KidsAbacus y su historia? Te esperamos en los cometarios.

¡Y gracias Alejandro por tu tiempo!