Una de las formas más poderosas de reducir tus gastos personales es cambiando o eliminando aquellos hábitos que te hacen gastar innecesariamente. Pero, cambiar tus hábitos no es tan fácil como parece, ¿cierto?

Hoy al terminar una rutina de resistencia en el gimnasio regresó a mi mente una metáfora que tengo muy presente. Cualquier reto al que te enfrentes en tu vida, se puede comparar con el levantamiento de pesas o ejercicios de resistencia. Así que, ¿cómo puedes crear un gimnasio para cambiar esos hábitos que causan fugas de efectivo en tu vida?

Levantamiento de pesas.
Los expertos hacen que parezca fácil. Foto por Jon Tunnell

1. Descubre y acepta tu situación actual

Lo primero que debes hacer cuando comienzas a hacer ejercicios de resistencia es evaluar cuál es el estado actual de tus músculos. En algunos gimnasios te harán pruebas complejas de resistencia cardiovascular, postura y otro montón de cosas. Pero básicamente lo que te interesa saber es ¿qué tan fuertes/débiles son tus músculos en este momento?

Para tus finanzas, debes evaluar exactamente a dónde se va el dinero y detectar cuáles son los hábitos que quieres cambiar para atacarlos directamente. No basta con decir “Quiero reducir mis gastos en 10%”, tienes que saber, con la mayor precisión posible que gastos vas a recortar. “Dejaré de comer fuera todos los días” o “Lavaré el automóvil en casa, en lugar de pagar por que lo hagan”, etc.

Importante: no te mortifiques juzgándote negativamente por su situación actual. Los “inadecuados” son tus hábitos, no tú como persona. De la misma forma en que tus músculos son débiles, no tú como persona.

2. Aumenta la resistencia gradualmente

En el entrenamiento de resistencia buscas levantar pesos que tus músculos sí puedan manejar, pero que estén cerca del límite de su capacidad. De esta forma, el rango de pesos que puedes levantar se expande. Entonces, puedes aumentar el peso porque el límite de su capacidad ha crecido. No es buena idea que el primer día en el gimnasio intentes levantar el peso más pesado que encuentres.

De la misma forma, si quieres cambiar tus hábitos debes ir aumentando la dificultad progresivamente. Por ejemplo, si quieres dejar de comprar tu almuerzo todos los días y comenzar a prepararlo en casa para llevarlo a tu trabajo, comienza llevando tu almuerzo una vez por semana. La siguiente semana, hazlo dos días. La tercera, tres; etc.

3. No te quedes en tu “zona cómoda” mucho tiempo

Es probable que conforme vayas aumentando al dificultad al cambiar un hábito, falles en alguna etapa. Lo mismo pasa cuando haces ejercicio de resistencia. Llega un momento en el que tus músculos fallan. Es momento de descansar.

Cuando estás cambiando tus hábitos para reducir tus gastos, puede suceder lo mismo. Retomando el ejemplo anterior, si en determinada semana no cumples con la cantidad de días que debías preparar tu almuerzo, no te preocupes. Repite esa semana varias veces hasta que te sientas “cómodo/a”. Entonces, aumenta de nuevo la dificultad y sigue avanzando.

4. Lleva un registro de tu avance

Una práctica muy común de quienes hacen levantamiento de pesas profesionalmente es documentar su avance detalladamente. Por medio de medidas detalladas o incluso fotografías, pueden fácilmente comparar su estado actual contra su estado hace 6 meses.

Como el objetivo de cambiar tus hábitos es ahorrar dinero, lo mejor que puedes hacer es registrar cuánto dinero has ahorrado gracias a los cambios que estás haciendo. Incluso, podrías apartar ese dinero que estás ahorrando para un gasto específico que tengas en mente. Si no haces visible de alguna forma tu avance, puedes frustrarte y pensar que no estás obteniendo resultados.

5. Busca apoyo moral

Es común que en los gimnasios veas a personas entrenando en parejas o grupos. Esto tiene varias ventajas. La principal es que se dan apoyo mutuo cuando la rutina se torna difícil. Otra ventaja es que tienes con quien platicar mientras descansas un poco :)

Si quieres cambiar hábitos en tu vida para reducir tus gastos, es importante que cuentes con el apoyo de tus familiares, amigos y/o compañeros de trabajo. El entorno en el que te desenvuelves puede impactar grandemente tus esfuerzos, para bien o para mal. Pasar mucho tiempo con gente negativa o que refuerza tus viejos hábitos hará más difícil el camino.

No te sientas mal si tienes que “despedir” a alguien en tu vida para poder realizar un cambio. Por ejemplo, si quieres dejar de fumar es más provechoso alejarte de las personas con quienes normalmente compartes “la hora del cigarrito”. Algunos seguramente se sentirán ofendidos por tu actitud, pero no hay ningún honor en mantener viva una relación que te perjudica. En todo caso, estás ayudando a otras personas con tu ejemplo.

6. No te compares con otros

Si te comparas con otras personas siempre encontrarás que hay quienes están en una mejor posición que tú, y quienes están en una peor posición que tú. No tiene sentido que hagas este tipo de comparaciones porque no te ayudan a seguir avanzando. Lo más probable es que te frustres.

Por esto, una de las razones más importantes por las que debes llevar un registro de tu avance es que te permite saber cuánto has avanzado desde que iniciaste a cambiar tu hábito. ¿Cuánto dinero has ahorrado? ¿Cuánto más podrías ahorrar?. Y te ayuda a enfocarte en ti mismo/a y no en otras personas.