El “Factor Latte”
Esta entrada trata sobre Ahorros y Administración de GastosEl “Factor Latte” es un concepto originado por el autor David Bach para evaluar cómo pequeñas cantidades de dinero gastadas a diario pueden hacer una diferencia real en tus finanzas. En este caso, el Factor Latte se refiere al gasto que una persona hace al comprar un café “latte” todos los días.
En cálculos simples, asumiendo que un latte cuesta unos $2 y consumes 1 cada día en la oficina, al año estarías gastando $520. Si invirtieras ese dinero a una tasa de interés del 6%, después de 20 años tendrías un capital de aproximadamente $19,134.00.
Esto asume que el precio del latte, o mejor dicho, las contribuciones a tu inversión se mantendrán fijas a lo largo de los años. Sin embargo, el precio del latte subirá, por lo que deberías subir tu aporte a la inversión también.
Por otro lado, tomar un café diario seguramente puede tener efectos negativos en tu salud. Y este análisis no toma en cuenta los gastos médicos que no tendrías que realizar gracias a tu sistema nervioso libre de cafeína.
El “Factor Latte” es una forma poderosa de ver en blanco y negro un concepto más general como el de cambiar tus hábitos costosos.
De hecho, si no eres consumidor de café, puedes reemplazar el latte por cualquier otro hábito que te cueste cantidades pequeñas de dinero de forma recurrente. ¿Cigarros? ¿Gaseosas durante el almuerzo? ¿Donas?
La mejor forma de controlar un hábito de esta naturaleza es rastrear sus efectos por un tiempo y darte cuenta de lo que estás perdiendo por mantener este hábito. Pero no basta con ver el resultado de tu cálculo. Realmente medita sobre lo que estás perdiendo. No sólo financieramente sino en tu salud, en las relaciones con otras personas, en tu espiritualidad, etc. ¿Qué valor agregan estos hábitos a tu vida? ¿Qué valor le restan estos hábitos a tu vida?
No related posts.
24 de June de 2009, 9:13 am
Gracias, excelente artículo!!
24 de June de 2009, 12:04 pm
Reading: “El “Factor Latte”” (http://twitthis.com/t7753j)
25 de June de 2009, 11:22 am
Excelente artículo
, es increíble lo que se puede ahorra y en este caso “conservar la salud” con un pequeño ahorro, creo que si yo pusiera aunque sea un quetzal diario en una alcancía a final de año tendría Q.365.00 y los podría utilizar para lo que yo quisiera! claro también creo que debe haber cierta disciplina para no sacar nada de esa alcancía durante cierto tiempo, me encanta como escribes! felicidades y gracias por compartir tus conocimientos
!
25 de June de 2009, 7:46 pm
Lucy, gracias por tu comentario!
27 de June de 2009, 9:23 am
Me gusto mucho tu articulo y tienes mucha razon, lastima que usaste el cafe como algo malo… pero bueno supongo que ese no era el objetivo del articulo
27 de June de 2009, 9:49 pm
No era el objetivo principal. Pero, ¿qué te hace pensar que no era uno de los principales?
8 de October de 2009, 8:31 pm
Wow soy coombiana y adivina qué? Soy adicta al café. Ya me case con él!!! gasto un monton en la semana. Pero bueno voy hacerte caso y NO VOY A DEJAR EL CAFE pero voy a REDUCIR EL CONSUMO
9 de October de 2009, 1:27 pm
Yo soy Guatemalteco y dicen que el café de por acá es mejor que el Colombiano
De cualquier forma, adelante con tu reducción. Si lo tomas menos, lo aprecias más.
10 de December de 2010, 7:33 am
[...] día lees que (me confieso culpable porque este enlace va a otro artículo mio) puedes volverte rico si no tomas lattes. El lunes siguiente decides que “nunca más volverás a comprar un latte”. Luego, con [...]
10 de December de 2010, 9:13 am
Que interesante, aunque no había escuchado hablar anteriormente del factor Latte, aunque no aplica directamente al café, puede aplicar a otros gastos “innecesarios” pero que pasa si mi factor Latte lo contemplo dentro de mi presupuesto de gastos para mis gusto o algo similar, de una u otra forma debo de gastar en mi, o no aplica esa forma de pensar? quitando la opción de mejorar mi salud.
10 de December de 2010, 5:02 pm
Hola darkela!
Claro, el problema no es el latte en sí, sino el hábito. Para otras personas pueden ser, cigarros, ir al cine, cerveza, revistas, etc.
Y creo que el problema no son los gastos “innecesarios” sino los gastos “inconscientes”.
La verdad es que los gastos verdaderamente necesarios son como 3: ropa, comida, techo. El resto, viene siendo innecesario desde el punto de vista biológico (no hacen falta para sobrevivir), pero lo crucial es: ¿me importan? ¿me ayudan a conseguir mis metas? ¿los escogí conscientemente o son el reflejo de presiones sociales?
Así que si haces un presupuesto y lo contemplas por tu propia voluntad, disfruta tu latte