Este artículo es parte de la serie 7 reglas para llenar tus bolsillos, basadas en el libro El Hombre más Rico de Babilonia.


La primera regla para llenar tus bolsillos es ahorrar.

¿Simple verdad? Pero si es tan simple, ¿por qué hay tantas personas que no ahorran? En este artículo, compartiré varias ideas acerca del ahorro que aprendí de Arkad, el hombre más rico de Babilonia.

Una parte de lo que ganas… ¡es tuya!

Esta es una afirmación que muchos descartan por evidente. “Es lógico que el dinero que gano, es mío. Yo lo estoy ganando”.

Pero, ¿cuáles son tus gastos? Tu pagas por tu alimentación, tu educación, tu ropa, tus zapatos, tu casa, tu carro. Esas cosas son tuyas, no el dinero. El dinero, se lo diste a alguien más a cambio de bienes o servicios. Y aunque es similar, no es lo mismo tener zapatos que tener dinero. Intenta depositarlos en una cuenta de ahorros… :)

Gran parte del dinero que ganas, se lo pagas a otras personas. ¿Cuánto te pagas a ti mismo? ¿Cuánto dinero te quedó de lo que ganaste en el último mes? ¿En el último año? ¿En los últimos 5 años? ¿Cuánto tendrías si hubieras ahorrado 10% de tus ingresos durante los últimos 5 años? Haz el cálculo, sólo por curiosidad.

Págate a ti mismo. Siempre. Es tu dinero, es tu parte del pastel, una parte de lo que ganas es tuya. La debes guardar para asegurarte de que tendrás dinero en el futuro.

Viviendo con 90%

Si eres tan bueno en matemática como yo (o cualquier otro niño de primer grado), te habrás dado cuenta de que si ahorras 10% de tus ingresos, debes sobrevivir con el 90% restante.

Una respuesta común a la propuesta de vivir con 90% de tus ingresos es: “¿Cómo podría vivir con 90% de mis ingresos, si con el 100% no me alcanza?” En el libro, Arkad dice algo como “ni te darás cuenta de que te falta ese 10%”.

Es muy poco probable que todos tus gastos sean absolutamente necesarios. Esto es fácil de demostrar. Piensa en alguien que viva en condiciones similares a las tuyas. Una casa similar, un número similar de familiares, responsabilidades similares… pero un sueldo más bajo que el tuyo. ¿Puedes pensar en alguien así? No tienes que conocerlo personalmente, simplemente ¿conoces a alguien que sobrevive con 10% menos de ingresos? Apuesto a que sí.

De cualquier forma, estas ahorrando para mejorar tu estilo de vida en el futuro. No pienses que tendrás 10% menos de ingresos. Piensa que tendrás 10% más de ahorros… Si pones a trabajar efectivamente tus ahorros, esto será algo temporal.

Cómo iniciar a ahorrar

Para muchas personas, incluyéndome, lo más difícil al querer iniciar a ahorrar es formar el hábito de ahorrar.

Mis finanzas estuvieron por un buen tiempo encharcadas con deudas y malos hábitos. Cuando finalmente me decidí a tomar el control de la situación, lo primero que hice fue hacerme cargo de mis deudas. El hábito de pagar deudas es un poco más fácil de fomentar porque tienes a tus amigos, los cobradores, dándote apoyo moral. Pero con los ahorros, es diferente.

Antes de comenzar a ahorrar habitualmente como lo hago ahora, intenté iniciar varias veces. Todas esas veces mis ahorros iniciaban un mes, mantenía una actitud positiva por unas semanas y luego, me gastaba el dinero que había ahorrado.

La diferencia entre esos intentos fallidos y la estrategia que uso ahora, radica básicamente en algo que Arkad, el hombre más rico de Babilonia, explica en uno de los relatos.

Arkad, le dice a sus estudiantes que por cada 10 monedas que pongan en su bolsa, únicamente gasten 9. Poco a poco, se irán acumulando ante sus ojos las monedas que han ahorrado y sentirán gusto al escuchar el tintineo de las monedas al caminar.

Esto significa, en palabras más modernas que las que se usaban en Babilonia, que es necesario ese “refuerzo psicológico” que obtienes al ver tus ahorros crecer y escucharlos tintinear. Así que lo que hice fue cambiar todo mi dinero por monedas y cargar con él todo el tiempo.

Esta bien, diré la verdad.

En mis intentos fallidos, cometí dos errores. En cierta ocasión, todo lo que hacía para ahorrar era dejar en la cuenta bancaria, donde depositan mi sueldo automáticamente, una parte de mis ingresos. La otra parte la trasladaba a mi cuenta de “gastos”. Llegaba el momento en el que depositaban mi siguiente sueldo y no tenía presente cuánto dinero había ahorrado el mes anterior, entonces era más fácil transferir todo el dinero y gastarlo. Al final de cuentas esa era mi cuenta de “ingresos”, no de “ahorros”. (Si, yo se. Es un razonamiento algo ilógico, pero la mente humana es un misterio).

En otra ocasión, investigué prácticamente todas las cuentas de ahorro para determinar cuál era la que tenía mejores beneficios. ¿Mejores intereses? ¿Sorteos mensuales? ¿Una alcancía gratis?

¿El resultado? Nunca encontré la “mejor cuenta” y mis ahorros eran exactamente igual a 0.

Finalmente, me di cuenta de que en mi caso, lo más importante no es 0.01% más de intereses mensuales, ni los sorteos, ni las adorables alcancías en forma de cerdito. De todas formas, no pienso usar una simple cuenta de ahorros para invertir a largo plazo. Lo más importante para mi, era tener ese “refuerzo psicológico”.

Entonces, finalmente abrí una cuenta de ahorro, sin tarjeta de débito ni chequera, en el mismo banco donde me pagan mi sueldo. Hago un traslado electrónico mi cuenta de “ingresos” a mi cuenta de “ahorros”, el resto a mi cuenta de “gastos”, y ¡listo!.

Es tan fácil que resulta difícil procrastinar. Y de todas formas tengo que hacer la transferencia de mi cuenta de “ingresos” a mi cuenta de “gastos”. No me interesa la tasa de interés. Ni siquiera se cuánto es.

Es importante notar que todo esto lo hago en el sitio de banca en línea de mi banco. Por lo que puedo, en menos de un minuto, saber exactamente cuánto tengo ahorrado. Lo cual es como escuchar el tintineo de monedas en mi bolsillo, pero menos pesado.

Conclusión

Como dije al principio, esto de ahorrar 10% de tus ingresos es ridículamente fácil de entender. Pero para muchos, el problema es llevarlo a la práctica. Tómate el tiempo que sea necesario para encontrar la estrategia que más te sirve para formar el hábito de ahorrar. Haz lo que tengas que hacer, pero tienes que cumplir con esta regla para alcanzar la Libertad Financiera. No hay otra opción.

Este artículo ya es suficientemente largo. Y tengo que ir a contar monedas. Hasta la próxima.