No Ahorres para El Futuro

Hace un par de años iba en un taxi, conversando con el taxista. Muchos taxistas son fuente incansable de sabiduría al igual que los cantineros y los ancianos. Lo de los cantineros sólo lo he visto en las películas, en la vida real es difícil saber.

Eventualmente nuestra conversación llegó al tema del dinero, como suele suceder en muchas conversaciones.

Taxista: Yo siempre trato de ahorrar algo de dinero, pero ya sabe usted como cuesta!
Yo: ¿Y para qué trata de ahorrar?
Taxista: Pues porque es bueno ahorrar para el futuro aunque sea un poco. ¡Usted que está joven debería comenzar ya!
Yo: No, yo le pregunto ¿para qué? no ¿por qué?
Taxista: o_O

¿Para qué ahorrar?

He mencionado antes que el momento en el que verdaderamente me tomé en serio esto de “ahorrar para el futuro” fue cuando decidí que renunciaría a mi empleo y quería tener dinero para mis gastos mientras mis ingresos comenzaban a recuperarse.

No fue sino hasta que tuve esa meta específica —con monto exacto y todo— que comencé a esforzarme realmente.

Verás, si no tienes una meta específica para la cual ahorrar, llegará un momento en el que tendrás una buena cantidad ahorrada y te comenzarán a invadir pensamientos como:

“¿Para qué tengo ese dinero ahí sentado? El dinero es para gastarse no para que se quede ahí todo el tiempo. He trabajado duro y me lo merezco. Me lo voy a gastar!”

Tu Tarea

Esto es lo que quiero que hagas: Escribe en una hoja (o un documento, diario, etc.) al menos 5 cosas por las que quieras ahorrar. Incluye los montos específicos. Si no lo conoces exactamente tómate un par de minutos para averiguarlo o escribe tu mejor aproximación.

Luego, coloca un recordatorio en tu agenda (en un teléfono o PDA funciona mejor) para leer la lista en el día en el que normalmente revisas tus finanzas. Por ejemplo, el día en que recibes tu sueldo.

Cada vez que leas la lista, enfócate en el beneficio final -y no en el acto en sí de ahorrar.

Esto te ayudará a saber siempre para qué ahorras. Esto es una motivación mucho más fuerte que simplemente ahorrar para “el futuro”. O ahorrar porque todos dicen que es buena idea.

¿Te ha pasado esto a ti? ¿Intentas ahorrar y luego terminas matando tus esfuerzos por falta de una meta específica? ¡Comparte tu experiencia en los comentarios!

¡Ve Pues! No me alcanzó la quincena

¡Hoy estoy de visita en otro blog!

¡Ve Pues! es un excelente blog de temas cotidianos escrito por Mynor con quien, entre otras cosas, compartimos la fascinación por la astronomía y el espacio!

Desde hace tiempo le debía una colaboración en su blog y decidí escribir sobre 7 principios sobre finanzas personales que he aprendido, en su mayor parte, por las malas. 😉

Así que sin más preámbulo, te invito a leer el artículo y conocer este blog!

10 Ideas de Negocios a Tiempo Parcial (Parte III)

Esta es la tercera entrega de la serie de Ideas de Negocio a Tiempo Parcial. (Parte 1 y Parte 2).

Estas 10 ideas son un poco menos… políticamente correctas. Aunque algunas de ellas siguen siendo válidas. Bajo ciertas circunstancias.

Este artículo es mitad en broma y mitad en serio. Es tu trabajo encontrar cuál mitad es cuál. 😉

  1. Trueques: ¿Realmente necesitas dinero? ¿Por que no abandonas el sistema financiero y comienzas a hacer trueques con tus pertenencias y habilidades? “Trabajar para comer” dejaría de ser sentido figurado.
  2. No prestes nada: ¿Tus vecinos o familiares te piden cosas prestadas? Si no haces un trueque, entonces al menos dales tus cosas en alquiler. “Aquí está la escalera, si la usas más arriba del peldaño #3 son $5 más”. Eventualmente ganarás mucho dinero o dejaran de pedirte cosas prestadas — ¿dónde esta la pérdida?
  3. Alquila tus hijos: Esta bien, no quieres alquilar tus cosas… ¿qué tal tus hijos? Llévalos a una agencia de modelaje o publicidad para que los contraten para hacer esos tiernos anuncios de pañales desechables. Puedes recibir el pago en efectivo… o hacer un trueque y que te paguen en pañales.
  4. Fluidos: ¿No tienes hijos todavía? Hay muchas parejas que quisieran tener hijos y no pueden. ¿Se te ocurre algo en lo que puedas ayudar? No, ¡no es eso que estás pensando! En algunos países los bancos de esperma le pagan a los donadores para inseminaciones artificiales. Y si no quieres que tus genes anden por ahí sin control, también puedes donar sangre. Infórmate primero porque no en todos los países es legal recibir dinero por donaciones (por eso se llaman donaciones). También hazlo con responsabilidad, ¡nadie quiere que te quedes sin sangre por unos dólares!
  5. Toma de decisiones: Muchas personas tienen problemas para tomar decisiones. Algunos dicen que internamente ya tomaron la decisión pero no les gustan las consecuencias que tendrían. ¿Quieres darles algo de validación? Recibe llamadas de personas que necesitan tomar una decisión importante. Analiza su situación detenidamente. Escucha todas las preocupaciones de la persona. Luego de haber hecho el cobro respectivo, lanza una moneda al aire y dales una respuesta. Te aconsejo no ofrecer garantías sobre los resultados.
  6. Frutas Maduras: ¿te gustó ayudar a personas a tomar decisiones? Al parecer (no lo he confirmado en persona) un problema común entre personas daltónicas es que no pueden diferenciar una fruta madura de una tierna, por su color. Mira estas imágenes para comprender el problema. Podrías ir al mercado más cercano y ofrecer tus servicios profesionales de selección de frutas. Yo mismo me dedicaría a esto, pero aún con la ayuda del espectro completo de colores no soy muy bueno escogiendo frutas maduras.
  7. Cupido: Luego de ayudar a personas con sus decisiones y frutas… ¿por qué no los ayudas a seleccionar pareja? Es cierto que ya hay muchos servicios de citas en el mundo, pero tus recomendaciones serán mejores porque tú sólo lanzarás una moneda para hacer parejas. Nadie quiere en realidad alguien que comparta todos sus gustos. De nuevo, no ofrezcas ninguna garantía.
  8. Asesorías Post-Matrimonio: ¿Tienes experiencia con las dificultades de ser un recién casado? Las nuevas parejas se enfrentan a nuevos retos, nuevas rutinas, nuevas decisiones que ahora deberán tomar entre dos. Con el mismo amor con el que dijeron “Sí, acepto”. ¿Puedes bajarlos de la nube y de paso cobrar? De nuevo, no ofrezcas garantías de ningún tipo.
  9. Asesorías Post-Divorcio: Y esta es la razón por la que no ofreces garantías. Si ya tienes experiencia pasando por un divorcio y superaste todos los problemas que lleva consigo, te aseguro que hay personas que pagarían mucho dinero por un poco de asesoría personal. ¡Si tu lograste salir adelante, ayuda a otros a hacer lo mismo!
  10. El Fin: Todo llega a su fin. Se acaba esta lista, se acaba la vida. Y muchos quieren ser recordados por sus personalidades diferentes y extravagantes. Si tienes experiencia en carpintería podrías fabricar cajas de muerto personalizadas. Y si puedes tallar en piedra, ofrece un combo de Caja + Lápida.

Por supuesto, no me hago responsable por los resultados que tengas si decides seguir alguno de estos consejos. Y si este artículo no te parece ni serio, ni informativo, puedes encontrar más artículos de broma en el archivo.

¿Quién debería pagar la cita? (Parte II)

En la entrada anterior le pedí a los lectores que dieran su opinión sobre ¿quién debería pagar la cuenta en una cita? Una de las opiniones generalizadas es que “quien invita, paga” porque se entiende que si te están invitando es porque existe la intención de pagar. Otra opinión generalizada es que conforme una relación avanza, existirá más confianza y entonces se podrán hacer arreglos para repartir los gastos o alternar quién paga.

Estas ideas me parecen razonables, pero hay otros puntos de vista que aunque no siempre salen a la vista, sabemos que están ahí. Por ejemplo, hay personas —tanto hombres como mujeres— que creen que es inaceptable que una mujer pague total o parcialmente la cuenta en una cita.

Motivos

¿Cuál es el verdadero motivo por el que una persona podría sentirse incómoda si su pareja intenta pagar la cuenta? Me parece que el problema radica en la tendencia a derivar tu propia identidad de tus posesiones o estatus social. En el caso de que tu pareja quiera invitarte, ¿sentirías que tu estatus social o tu valor como persona disminuye? Si es así, ¿esa creencia limitaría tu capacidad de arriesgar dinero en inversiones? ¿De hacer negocios? ¿Tratarías de mantener las apariencias aún a costa de tu salud financiera?

¿O cuál es el verdadero motivo por el que una persona le parezca inaceptable pagar parte de la cuenta? Me parece que esta es una actitud de delegar tu responsabilidad. ¿En qué otras áreas de tu vida esperas que sea alguien más quien se haga cargo de tus problemas? ¿siempre esperas a que esté tu pareja, tu familia o el gobierno para ayudarte?

Discusión Abierta

No veo nada de malo con discutir abiertamente el tema del dinero y quién paga la cuenta con una persona sin necesidad de esperar a que haya una relación formal o hasta salir 5, 10 o más veces. No considero que sea una descortesía o una falta de caballerosidad hablar abiertamente sobre un tema que es importante para tí. De hecho, no hablar de los temas importantes es lo que causa problemas. Encontrar la forma adecuada de hablar sobre el tema y no tratarlo como tabú puede mejorar tu relación y no necesariamente empeorarla. En las relaciones personales no es tan importante lo que se dice, como la forma en que se dice.

Por supuesto, no haría exigencias insensatas como exigir que la otra persona pague si está pasando por problemas financieros. También considero insensato insistir en que para pasar tiempo de calidad con otra persona sea necesario gastar mucho dinero. Es más fácil tener buenas conversaciones cuando sólo estás tomando un café que cuando estás en el cine (siempre y cuando realmente estés viendo la película) o en un restaurante donde te sirven entrada, primer plato, plato fuerte, postre, etc. ¿Qué tanto puedes conocer a otra persona cuando el 80% del tiempo lo único que haces es verla masticar?

Mi intención realmente no es convencerte de que mis opiniones son las correctas y las tuyas son equivocadas. Mi intención es que cuestiones cuál es el origen de tus creencias, y qué efectos pueden tener esas creencias en tus finanzas sin que te hayas dado cuenta. Y si te parece adecuado, cambies tus creencias para lograr tus objetivos.

Agradecimiento

Quiero aprovechar para agradecer a quienes comentaron, no sólo aquí en el blog, sino en los foros, en la página de Facebook, y en especial a quienes votaron y comentaron en Chuenga e hicieron que el post llegara a la portada. Sería fantástico si lo hacen de nuevo. 😉

Si el Dinero es Tabú, Tenerlo es Pecado

En una reunión social no debes hablar de política, religión, sexo o dinero. Tienes que limitarte a hablar de temas no controvertidos en los que todos estemos de acuerdo. ¿Cierto?

A menos, por supuesto, que sepas que las personas estarán de acuerdo con lo que digas. Cero discrepancias, todos en paz. Si hablas de política, simplemente menciona que los políticos siempre son corruptos, que no deberían haber más impuestos (o que sí deberían haber más impuestos) y que el gobierno está mal. Si hay algún político en la reunión, mejor pasa a otro tema. No hables de homosexuales si hay alguno en presente. ¡Y nunca hables de religión!

¿Qué pasa si cometes la locura de preguntarle a alguien cuánto dinero gana? Si gana muy poco dinero, no te querrá decir. Se sentirá incómodo, inferior. ¿Y si gana mucho? No debería decirlo porque no hay que ser presumido.

Todos estos temas son de mal gusto.

¿Por qué?

Temas Tabú

La palabra “tabú” viene de unas remotas islas en el Pacífico. Significa “prohibido” o “santo”. Y no es coincidencia que los  temas tabú en nuestra sociedad son cosas “prohibidas”, “santas”, o ambas.

El dinero se vuelve un tabú porque se encuentra en el centro de muchas actividades humanas. Para divertirte, usas dinero. Para casarte, usas dinero. Para ganar dinero, necesitas dinero. Estando presente en la mayoría de las áreas de la vida se vuelve un tema sensible.

Como decía antes, si en una reunión le preguntas a alguien sobre sus ingresos, puedes estar entrando en terrenos pantanosos. Los haces sentir incómodos. ¿O es que si alguien te preguntara a ti sobre el dinero te sientes incómodo? ¿Tu valor como persona está ligado a tus posesiones? ¿Sentirías que si no tienes las cosas que la sociedad demanda de una persona exitosa, eres inferior? ¿Sentirías que si no hablas de tu automóvil último modelo no estarás a la altura? ¿Si no tienes un televisor plasma eres pobre? Pero no digas tampoco que tienes mucho dinero. Pensarán que eres como todos esos que venden su alma al diablo para ser millonarios. Tienes que decir que ganaste tu dinero en un trabajo que no te gusta, pero que tienes que soportar. No tienes opción.

Si el dinero es un tabú, tenerlo es un pecado. Irónicamente, no tenerlo también es un pecado.

Rompe las Reglas

Sin importar cuáles sean tus objetivos en la vida, las personas que no están abiertas a discutir temas con seriedad y una mente abierta, te impedirán avanzar a tu máxima velocidad. El hecho de que durante toda tu vida nunca hayas podido hablar abiertamente sobre estos temas no significa que no debas hacerlo. Tampoco significa que no hayan personas dispuestas a discutir abierta e inteligentemente sobre temas importantes.

Hay muchas reglas sociales que simplemente no sirven para nada, dadas las circunstancias actuales. Seguramente en algún momento, en una situación social diferente, con problemas diferentes, tenían un propósito. Pero si en este momento, no nos están ayudando a solucionar los problemas importantes de la humanidad es hora de dejarlas atrás. Y ten en cuenta que solucionar los problemas de la humanidad incluye, evidentemente, solucionar los tuyos.

No creo que sea una simple coincidencia que la mayoría de los problemas importantes del mundo giren en torno a estos temas tabú. Si no estamos listos para discutirlos durante la cena, ¿estamos listos para resolverlos a una escala mundial? ¿qué puedes hacer para tener un impacto positivo en tu mundo -tu familia, tus amigos- en relación con estos temas?

Aprovechando que tengo tu atención, me gustaría sugerir un lugar especial en donde podrás discutir abierta e inteligentemente estos temas.

“No preguntes qué es lo que el mundo necesita, pregúntate qué es lo que te hace sentir vivo. Porque lo que el mundo necesita, son personas que se sientan realmente vivas.” – Howard Thurman

¿Naciste para ser Millonario?

La semana pasada So de Blog&Lana escribió un artículo titulado “No todos estamos hechos para ser millonarios“. Como el título sugiere la conclusión final es que no toda las personas tienen lo que se necesita para ser millonarias.

En este artículo, expondré con más detalle las razones por las que no estoy de acuerdo con todas sus afirmaciones (aunque algunas sí me parecieron muy atinadas).

La Pregunta Equivocada

Primero, preguntarte si naciste o no para ser millonario/a no es constructivo. Tú naciste con las posibilidades de ser y hacer prácticamente cualquier cosa que quieras. Así que primero deberías preguntarte qué es lo que realmente quieres de la vida, y luego actuar de acuerdo a tu respuesta.

Y esto es verdadero para muchas áreas de tu vida, no sólo las finanzas. En tus relaciones, debes saber qué es lo que buscas en otra persona y luego actuar de acuerdo a tu respuesta. Cuando quieres hacer deporte, te preguntas qué deportes son los que disfrutas y luego actúas de acuerdo a tu respuesta.

Preguntas Diferentes

Así que, en lugar de preguntarte si naciste o no para ser millonario, quiero ofrecerte otras preguntas que pueden ayudarte a tomar decisiones satisfactorias.

Primero, hablando de ser millonario ¿qué significa ser millonario? ¿cómo se ve? ¿se trata simplemente de tener más de un millón de unidades de tu moneda local? Para mi, ser millonario es, en primer lugar, diferente de “ser financieramente libre”. Y esto es algo en lo que también coincido con el artículo mencionado. Si simplemente llegaste a una posición financiera en la que tus gastos están asegurados por un tiempo prácticamente indefinido (por medio de negocios, inversiones, bienes raíces, etc.) no necesariamente eres una persona millonaria. Además de ser financieramente libre, ser millonario significa tener, de forma sostenible, mucho dinero extra, que no es necesario para subsistir.

Esa cantidad de dinero debería ser medida en millones, pero debido a las diferencias de moneda en el mundo 1 millón no es más que un número arbitrario. Es más fácil conseguir un millón de Quetzales, la moneda de Guatemala, que un millón de Euros. Pero el número no es lo importante, sino que se cumplan las 3 condiciones: mucho dinero extra, que no es absolutamente necesario y una forma sostenible de obtener ese dinero.

Una vez que sabes qué significa realmente ser millonario deberías preguntarte ¿realmente quiero ser millonario? ¿es algo que me motive? y para responder a estas preguntas debes hacerte preguntas de más alto nivel, y un poco más difíciles de responder como ¿para qué quisiera ser millonario? ¿cuál es el propósito? Por la naturaleza profunda de estas preguntas, las respuestas no están relacionadas sólo con tus finanzas. El propósito por el cual estás vivo y las cosas que valoras de la vida son las que guían todos los ámbitos de tu vida, incluyendo tus finanzas y economía personal.

Gustos vrs. Metas

Es importante que te hagas estas preguntas, porque cuando ya sabes que sí quieres es ser millonario y tienes un propósito para hacerlo, entonces tomas las decisiones que tienes que tomar para cumplir tu meta. Si tus respuestas te indican que en realidad no te interesa ser millonario y que no encuentras ningún propósito adecuado para hacerlo, entonces decides enfocarte en otras metas. Pero eso, no significa que no hayas nacido para ser millonario/a. Tampoco significa que nunca tendrás un millón de unidades de una moneda en particular. Tampoco significa que no te gustaría tener un millón aunque no sea una meta que persigues activamente.

Muchas personas deciden no ser millonarios sin analizar profundamente sus deseos y sus propósitos. Viven su vida sin haber sido millonarios porque nunca tomaron la decisión de buscarlo como una meta y disfrutar el camino (con sus cosas buenas y malas).

Otras personas deciden no ser millonarios habiendo analizado profundamente sus deseos y propósitos. Viven su vida sin haber sido millonarios porque tomaron la decisión de no buscarlo y disfrutar su propio camino (también con sus cosas buenas y malas).

De las personas que decidieron no ser millonarios hay quienes, dada la oportunidad de recibir una gran cantidad de dinero y convertirse en millonarios, no la rechazarían. Pero eso es, para ellas, algo que les gustaría tener, mas no una meta específica que se hayan trazado.

Conclusión

En conclusión, si tu quieres ser millonario, creo que las preguntas que debes hacerte son: ¿por qué quieres ser millonario/a? ¿cuál es el propósito? ¿ser millonario complementa el propósito general de mi vida? ¿o sería un obstáculo? ¿lo que te motiva a querer ser millonario es miedo a no tener suficiente? ¿o es un deseo de contribuir más de lo que podrías contribuir si no fueras millonario/a?

Una vez que tomas tu decisión, cualquiera que sea, debes desarrollar las habilidades que se necesitan —nadie nace sabiendo como hacerse millonario— y disfrutar el camino.

Sin Hogar pero con Propósito

Hace un buen tiempo leí una serie de relatos sobre un hombre que decidió vivir en la calle voluntariamente para reducir sus gastos al absoluto mínimo. La mayor parte del tiempo durmió en un parque, aunque algunas veces dormía en el apartamento de un amigo. Tenía algunas pertenencias que guardaba en un lugar seguro y tenía una casilla postal donde recibía correspondencia. Trabajaba en el parque o en la biblioteca. En total únicamente vivió de esta forma durante unas cuantas semanas antes de mudarse a otra ciudad para vivir con su hermano.

Actualización: Lamentablemente el sitio donde estaban los relatos ya no existe. Así que quité los enlaces.

Sin embargo, en sus relatos se puede observar que todo el tiempo (o la mayoría del tiempo) mantuvo una actitud positiva con respecto a los problemas que tuvo que enfrentar debido a su situación. En el fondo, él sabía que era una situación temporal y que saldría adelante.

¿Qué puedes aprender de esto?

Creo que la lección más importante se puede resumir con la siguiente gráfica:

Sin Hogar, con Propósito

Una de las formas más populares de explicar esta gráfica es la famosa frase “el dinero no trae la felicidad”. En otras palabras, tu actitud puede —y debe— ser independiente de tus circunstancias externas. Si no es así, todo el tiempo tendrás subidas y bajadas de ánimo cada vez que la situación se torna difícil o fácil.

Otro aspecto interesante de esta gráfica es que puedes ver que es mucho más fácil subir por el eje de la riqueza si estás del lado derecho. Y puedes cambiarte al lado derecho en cualquier momento, no tienes que esperar a ser millonario. En el libro El Hombre de la Riqueza, trato con mucha más profundidad estas dos posibles formas de relacionarte con el dinero.

¿Qué estás esperando? Cámbiate al lado derecho, tenemos galletas.

En Quiebra

¿Qué cambios harías en tu vida si te fueras a la quiebra? ¿Podrías hacer esos cambios ahora aunque no estés en la quiebra para mejorar tu Economía Personal?

Estar en la quiebra, puede significar muchas cosas. Dependiendo del país en donde vivas, incluso pueden existir leyes específicas para los casos en que una persona llega a la quiebra.

¿Cómo se ve la quiebra?

¿Recuerdas la gráfica del artículo de ayer? Esta sería la gráfica equivalente para alguien que está en quiebra:

Gráfica de barras de la quiebra

Técnicamente, para estar en quiebra la barra que representa tus ingresos incluiría el dinero que puedas obtener al vender algunos bienes para poder pagar deudas, si tuvieras.

¿Qué harías si estuvieras en quiebra?

¿Puedes imaginarte que cambios harías en tu vida si estuvieras en una situación así? Probablemente:

  • El mundo no se acabaría, no dejaría de girar. La vida seguiría y tendrías una segunda oportunidad.
  • Te enfocarías en gastar sólo lo absolutamente necesario.
  • Maximizarías tus ingresos. Probablemente tendrías varios empleos, venderías cosas que ya no usas, etc.
  • Comenzarías diferenciar completamente entre una necesidad y un gusto.

En otras palabras, sería una excelente oportunidad para enfocarte en mejorar tu situación ¡con más fuerzas que nunca!

¿Qué pasaría si haces algunos de estos cambios ahora?

Hacer algunos de estos cambios puede ayudarte a pagar tus deudas, crear un fondo de emergencias, ahorrar para iniciar un negocio, etc. Uno de los beneficios más importantes, es eliminar estos hábitos costosos que hasta ahora no te hacen ningún bien.

En condiciones reales (si estuvieras realmente en quiebra) sentirías una sensación de privación por todas las cosas que no puedes hacer. Si sólo estás simulando estar en quiebra, no tendrías esa presión. Eso es lo que hace un ejercicio como este realmente difícil.

En último caso, puedes hacerlo para que si alguna vez te toca estar en quiebra, ya tengas experiencia. 😉

Excelente Ejercicio para mejorar tus Finanzas Personales

Es hora hacer ejercicio. Pero esta vez, será diferente al ejercicio del que hablé hace unos días. Esta vez, será ejercicio de verdad. Te prometo que esto tiene un objetivo, así que por ahora, sigue las instrucciones y luego verás de qué se trata.

Preparación

Para este ejercicio necesitarás:

1. Un lugar abierto donde puedas saltar. El jardín de tu casa, el estacionamiento, etc.
2. Una cuerda de saltar. Si no, tienes simplemente recuerda: 10 centímetros de altura.
3. Opcional, un reloj que marque segundos o un cronómetro.

¡A Saltar!

Este es un ejercicio realmente simple. Lo que tienes que hacer ahora es intentar saltar 50 veces (con la cuerda, o levantando ambos pies 10 centímetros del piso) en el menor tiempo posible. Si tienes un cronómetro puedes utilizarlo para saber cuánto te tardaste exactamente. O para medir el tiempo de tus amigos y ver quién lo hizo mejor.

Ahora, ¡ve y salta!

Vamos, hazlo, es importante que no sigas leyendo hasta que hayas saltado. Cuando termines los 50 saltos, ven inmediatamente a seguir leyendo, pero no antes.

Resultados

Voy a confiar en que no estás leyendo esto sin haber saltado primero. :)

Ahora que realizaste el ejercicio, olvídate del tiempo que te tardaste en saltar las 50 veces. En realidad, eso no es lo que quiero que observes.

En este momento, quiero que le pongas atención a tu respiración. Si, a tu respiración. ¿Cómo es? ¿Agitada? ¿Normal? ¿Desigual? ¿Todavía respiras, verdad?

¿Que “#$%@ tiene que ver esto con mi Economía Personal?

(La palabra oculta es “rayos”)

Respirar. Es algo que haces, probablemente, todo el tiempo. Sin embargo, tu cuerpo está programado para que lo hagas sin tener que ponerle atención. Puedes poner atención y modificar tu respiración si así lo quieres, pero el resto del tiempo está en “piloto automático”.

Cuando hiciste los 50 saltos, ¿tomaste consciencia sobre tu respiración? La mayoría de personas no lo hacen. Si lo hiciste, seguramente es porque practicas deportes frecuentemente o estás entrenado para hacerlo de alguna otra forma. Sin embargo, es casi seguro que al concentrarte en hacerlo lo más rápido posible, olvidaste respirar adecuadamente.

Lo mismo, exactamente, puede pasar con nuestras finanzas personales. ¿Estamos realmente conscientes de nuestra situación financiera o está en “piloto automático”?

Lo mismo, exactamente, puede pasar con cualquier otra área de nuestra vida.

Entrenamiento

¿Qué hacer entonces para tomar consciencia de nuestras finanzas personales? ¿Que harías si quieres aprender a saltar 50 veces sin que tu respiración de descontrole? Practicar.

Comenzar con 10 saltos, luego 15, luego 20, 25, etc. Hasta lograr la meta.

De la misma forma, puedes cambiar hábitos costosos gradualmente. O iniciar tus ahorros con un pequeño porcentaje e ir aumentando. O cada día leer un artículo nuevo sobre finanzas personales en EconomiaPersonal.com 😉

Ganar Dinero Haciendo Apuestas

En ocasiones anteriores he escrito que la forma ideal de obtener ingresos es proporcionar valor a otras personas que, idealmente, estén dispuestas a pagarte a cambio.

Sin embargo, hoy quiero escribir sobre una aproximación diferente para obtener dinero que no necesariamente involucra proporcionar valor a alguien, pero que tampoco necesariamente te proporciona ingresos: las apuestas.

Como podrás haber notado, me gusta clasificar cosas, así que no haré excepción con las apuestas. Hay dos tipos apuestas:

Apuestas donde no tienes ningún control

En todas las apuestas tienes control sobre la cantidad de dinero que vas a apostar. Pero en este tipo de apuestas, eso es lo único que puedes controlar.

Me refiero a las apuestas basadas en resultados de eventos en los que no participas directamente, por ejemplo: deportes, elecciones o concursos de belleza. A menos, claro, que seas deportista, candidato/a o bello/a.

En esta categoría también están las máquinas de juegos al azar, bingo, juegos de cartas, etc.

En estos casos puedes utilizar experiencias anteriores, estadísticas y corazonadas para intentar obtener ganancias. Sin embargo, existen algunas técnicas que puedes utilizar para reducir la probabilidad de perder. Desde hace un tiempo sigo un blog de uno de los lectores que precisamente se dedica a explorar esta forma de obtener ingresos. La lectura es bastante interesante, especialmente si eres de los que piensa que no hay mucho que aprender al respecto.

Apuestas donde tienes control sobre algo

Hay otro tipo de apuestas en las que puedes controlar algo más que la cantidad que vas a apostar. Generalmente son apuestas que surgen por un reto o algún juego de azar que involucre un poco de habilidad.

Por ejemplo, si tú y un amigo apuestan $100 en un juego de tenis. Lo que definirá el ganador no será únicamente la suerte. A menos, claro, que los dos sean muy malos jugando tenis y todo el juego se reduzca al azar.

Otro ejemplo: podría ser que luego de ganarte en el tenis, tu amigo apuesta contigo sobre quién sabe se sabe más capitales de los países del mundo. O quién recuerda mejor los diálogos de una película.

¿Deberías hacer apuestas?

Para mí, la regla de oro para las apuestas es: No apuestes lo que no estés dispuesto a perder. Simple. Si te da igual perder el dinero, puede ser una experiencia divertida. Pero si no te da igual perder $10, $100 o tu casa, entonces NO apuestes.

Seguramente habrás escuchado de personas que se vuelven adictas a las apuestas y que terminan perdiendo todo lo que tenían. Si hacer apuestas se ha vuelto un hábito y te causa problemas, es hora de dejarlo. Busca ayuda profesional si es necesario. Y no digas que hacer muchas apuestas es un problema sólo si apuestas todos los días. Hacer apuestas es un problema, si causa problemas.

En lo personal, me gusta hacer apuestas ocasionales porque me resulta divertido, pero nunca consideraría que las apuestas fueran mi principal fuente de ingresos. Puede ser divertido, pero no encuentras oportunidades para apostar todos los días, por lo que no serías sostenible. Aparte, no siempre encuentras personas dispuestas a aceptar los retos.

¿Tú deberías hacerlo? Al final, la decisión es tuya. Apuesto a que tomarás la decisión correcta.